Con esa información, Rusia se puso en carrera para recuperar una posición en el liderazgo científico mundial. Especialmente frente a los Estados Unidos y China, que rápidamente la ha desplazado del mundo tecnológico.
Sin embargo, la vacuna no consigue aún penetrar el fuerte esquema sanitario de la Unión Europea.
Cómo Jugar a la "Ruleta rusa"
El laboratorio Gamaleya y el Kremlin han pedido formalmente la autorización a la Autoridad de Medicamentos Europea (EMA) para que su desarrollo sea aceptado en el viejo continente.
Se sumaría así a las de Pfizer, Moderna y Astra Zeneca, las únicas tres con el visto bueno europeo hasta el momento.
"Es un poco como la ruleta rusa", dijo Christa Wirthumer-Hoche, presidenta del consejo de dirección de la EMA en una entrevista televisiva. Y subrayó: “Necesitamos documentos que podamos revisar. Aún no tenemos datos […] sobre personas vacunadas. Hay una incógnita. Es por eso que desaconsejo otorgar una autorización nacional en caso de emergencia“.
El reclamo, ahora, es por la falta de resultados presentados sobre personas que ya recibieron una o las dos dosis que requiere la Sputnik V.
Por ahora, el organismo europeo desaconseja su utilización. Rusia dice que de ser aprobada, estaría en condiciones de aportar 50 millones de dosis para la UE desde el próximo mes de junio.
Hungría, la avanzada
Es uno de los países que componen la Unión Europea. Pese a la recomendación científica, el gobierno de ese país ha autorizado su aplicación, por los retrasos del fin de 2020 para conseguir las otras vacunas contra el COVID-19.
En el mismo sentido, la República Checa y Eslovaquia han realizado ya contactos para poder obtener el fármaco. Aunque ha quedado supeditado a la aprobación final de la Agencia Europea.
Mientras tanto, Gamaleya trabaja en una versión "light" de la vacuna. Que permita con una sola dosis dar inmunidad a las personas que la reciban.