El general Abdel Fatáh al Burhan, gobierna desde hace tres años un país con una grave crisis económica, altos niveles de violencia interna y fuerte aislamiento diplomático. Tenían un acuerdo con el jefe de las fuerzas especiales, pero se rompió cuando ambos querían ser la figura principal para el proceso eleccionario que debía terminar en 2022. Desde entonces tiene un enfrentamiento con Mohamed Hamdan Dagalo, que este fin de semana llegó al borde de iniciar una guerra civil.
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La creo en su momento el dictador Al Bashir, con la idea de tener un cuerpo de élite en condiciones de defenderlo de las tensiones crecientes con el jefe del ejército. Pero cuando su líder, Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como "Hemedti" comprobó su poder, se dio vuelta, pactó con Al Burhán y derrocaron a Al Bashir.
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Mohamed Hamdan Dagalo, líder de las fuerzas especiales, enfrentado con Abdel Fatáh al Burhan, jefe de las Fuerzas Armadas y gobernante de Sudan desde el golpe de estado de 2019. (Foto: Gentileza: Africa Intelligence)
Allí dieron comienzo a un prometido proceso de paz para llegar a elecciones libres y democráticas. Pero en lugar de ese final - o punto de partida para un nuevo Sudán democrático - la realidad lo muestra hoy con violentos combates incluso en la capital.
También entre ambas figuras militares se juegan los intereses de las potencias mundiales. El socio más visible de las Fuerzas Armadas y de Al Burhán es Egipto, También tiene relaciones con los servicios de seguridad de Israel.
Los paramilitares de Dagalo tienen el respaldo de Arabia Saudí y de Emiratos Árabes Unidos. Pero también con Rusia. Incluso el grupo paramilitar Wagner, actuó en territorio sudanés.
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La realidad de la capital de Sudán, Jartúm. Milicias irregulares y el ejército se enfrentan en las calles. (Foto:Captura de TV)
Estados Unidos, con la llegada de Biden mantiene una continuidad de lo que logró Donald Trump que inició las relaciones diplomáticas. La Casa Blanca quiere un acuerdo entre los militares para detener los ataques que matan a la población civil. Eso como primer paso para poder, finalmente, buscar un proceso hacia la democracia.