En ese escenario, algunos establecimientos de Alcampo comenzaron a registrar resultados por debajo de las expectativas, especialmente varias de las tiendas incorporadas tras una operación estratégica que buscaba ampliar su presencia territorial.
Una decisión marcada por la transformación del mercado
El sector de la alimentación atraviesa una etapa de fuertes cambios. La llegada de nuevas formas de consumo modificó la relación entre los clientes y los supermercados tradicionales.
El crecimiento de las compras por internet, las aplicaciones móviles y los servicios de entrega a domicilio modificaron las rutinas de millones de consumidores. A esto se suma la preferencia por tiendas de proximidad, donde las personas pueden realizar compras rápidas sin desplazarse grandes distancias.
En paralelo, compañías como Mercadona, Lidl, Carrefour y Amazon han intensificado la competencia con estrategias basadas en precios, marcas propias, logística avanzada y formatos comerciales adaptados a las nuevas necesidades.
Para Alcampo, este contexto generó la necesidad de revisar la rentabilidad de cada punto de venta. Algunos locales dejaron de ser sostenibles económicamente y la empresa inició un proceso de evaluación para decidir qué establecimientos continuarían operativos.
Uno de los factores centrales estuvo relacionado con la compra de 224 tiendas pertenecientes a Dia en 2023, una operación que permitió a Alcampo ampliar su red, pero que con el tiempo mostró resultados diferentes a los esperados en determinados casos.
Varias de esas tiendas no alcanzaron los niveles de rendimiento previstos y terminaron formando parte del proceso de ajuste anunciado posteriormente.
Del plan inicial de 25 cierres al acuerdo definitivo
El primer planteamiento de la empresa generó preocupación dentro de la plantilla. En mayo de 2025, Alcampo comunicó su intención de ejecutar una reestructuración que podía alcanzar hasta 25 cierres de establecimientos y alrededor de 710 empleados afectados.
El anuncio inicial encendió las alarmas entre los trabajadores y abrió una etapa de negociaciones con los sindicatos para intentar reducir el impacto laboral.
Después de varias reuniones, la compañía y los representantes sindicales alcanzaron un acuerdo que modificó significativamente las cifras iniciales. El resultado final redujo tanto el número de tiendas afectadas como la cantidad máxima de despidos.
El pacto estableció que finalmente serían 16 supermercados los que cerrarían de manera definitiva, mientras que el número total de trabajadores afectados quedaría entre 565 y 633 personas.
Aunque el ajuste continúa siendo relevante para la estructura de la compañía, la negociación permitió disminuir el impacto respecto al escenario previsto inicialmente.
Los números finales del ERE y los establecimientos afectados
El acuerdo alcanzado por Alcampo con los sindicatos Fetico, CCOO y UGT contempla diferentes medidas dentro del proceso de reorganización.
La empresa confirmó que:
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16 supermercados cerrarán definitivamente, afectando de manera directa a unos 196 empleados vinculados a esos centros.
- El ERE podrá alcanzar entre 565 y 633 trabajadores en total.
- Además, se aplicarán reducciones de plantilla en otros establecimientos que continuarán funcionando.
En concreto, se prevé que 404 empleados de 127 centros operativos se vean afectados por ajustes internos.
Esto significa que la reestructuración no se limita exclusivamente al cierre de tiendas, sino que también implica una reorganización de equipos, funciones y estructuras dentro de supermercados que seguirán abiertos.
La compañía busca así reducir costes operativos y adaptar sus recursos humanos a un escenario comercial más competitivo.
Condiciones acordadas para los trabajadores afectados
Uno de los puntos más importantes de la negociación estuvo relacionado con las condiciones para las personas que abandonen la empresa.
El acuerdo incluye indemnizaciones de 35 días por año trabajado, con un límite máximo de 20 mensualidades, una fórmula que busca ofrecer mayor protección económica a quienes pierdan su puesto.
Además, se establecieron medidas específicas destinadas a colectivos considerados vulnerables.
Entre ellos se encuentran trabajadores con una discapacidad igual o superior al 33% y personas reconocidas como víctimas de violencia de género, quienes tendrán prioridad dentro de las medidas de protección previstas.
El acuerdo también contempla alternativas para reducir el impacto del desempleo mediante procesos de recolocación.
En ese sentido, se incluyen 35 recolocaciones internas dentro de la propia compañía y la puesta en marcha de un programa de recolocación externa para ayudar a los trabajadores a encontrar nuevas oportunidades laborales.
Nuevos formatos para sobrevivir en un mercado cambiante
Más allá de los cierres, Alcampo también apuesta por modificar parte de su modelo comercial. La empresa estudia transformar entre 5 y 8 establecimientos al formato 7d7, una modalidad que implica apertura durante los siete días de la semana y horarios ampliados.
La estrategia busca adaptar las tiendas a las nuevas costumbres de los consumidores y mejorar la eficiencia de los locales.
El objetivo es que determinados supermercados puedan recuperar competitividad mediante una mayor disponibilidad horaria y una experiencia de compra más flexible.
Esta transformación forma parte de una tendencia general dentro del sector: los supermercados tradicionales están dejando atrás modelos rígidos para apostar por formatos más pequeños, cercanos y digitales.
El futuro de Alcampo en España
La reestructuración supone un desafío importante para una compañía con una larga historia en el mercado español. Desde su llegada, Alcampo logró consolidarse como una de las principales cadenas de distribución, especialmente gracias a sus hipermercados y grandes superficies.
Sin embargo, el escenario actual es muy diferente al de décadas anteriores. La competencia es más intensa, los márgenes son más ajustados y los consumidores tienen nuevas expectativas.
La compañía francesa Auchan deberá encontrar el equilibrio entre mantener su presencia física y adaptarse a un mercado donde la tecnología y la cercanía ganan cada vez más protagonismo.
El cierre de estas tiendas no representa solamente una reducción de establecimientos, sino también una señal del profundo cambio que atraviesa la industria de los supermercados en España.
La reestructuración de Alcampo se suma a otros movimientos similares protagonizados por diferentes empresas del sector, en una etapa donde las cadenas buscan ser más eficientes, reducir gastos y responder a una nueva generación de consumidores.
El futuro de la distribución minorista estará marcado por la capacidad de adaptación. Y para Alcampo, esta transformación será clave para definir su próximo capítulo dentro del mercado español.