Pero la advertencia de Musk se centra en un aspecto que no está en el primer plano, pero es sumamente importante: la energía que tiene una demanda creciente para abastecer el ritmo de la transformación tecnológica exige.
Ya hubo un primer aviso cuando la pandemia de Covid frenó el comercio mundial y paralizó la llegada de los chips a los Estados Unidos y a Europa. Taiwán, Corea del Sur y China son los grandes fabricantes de los superconductores que requiere la tecnología de punta. La nueva guerra comercial que desató Trump puede sumar más inconvenientes en este campo.
Los procesos con la IA y los vehículos eléctricos se están expandiendo a un ritmo tan vertiginoso que el mundo se enfrentará a una escasez de suministro de electricidad y transformadores. Pero no dentro de una década, sino ya el año próximo, según predice Elon Musk
Si las fuentes de energía que se utilizan hoy en día - especialmente los combustibles fósiles que contaminan - no dan abasto con los requerimientos crecientes, las innovaciones y trasformaciones pueden verse afectadas. El mundo ya depende tanto de esos elementos - como los superconductores o chips de extrema generación - que si no se pueden producir ya no se los puede reemplazar por elementos inferiores. Esto sería una grave consecuencia de la "sequía energética".
Problemas de todo tipo por la "sequía informática"
Según Musk, si la producción energética es insuficiente, aparecerán muchos problemas que hoy son inimaginables: como el hecho de graves crisis económicas por falta de insumos y de fuentes de energía que abastezcan a las industrias. En especial a los centros con alta tecnología.
Esto puede traer crisis internas en los países y también enfrentamientos entre los países. Los más desarrollados pueden verse tentados de tomar recursos no explotados por otras naciones. Mientras tanto, el comercio, la salud, el transporte y las comunicaciones pueden resentirse si la energía no es la suficiente (este proceso ya comenzó a manifestarse con la "minería" de las criptomonedas, que absorbe cada vez más energía en el mundo).
Musk también es escéptico con las energías alternativas o renovables, en el sentido de que no podrán abastecer las necesidades crecientes.
La “sequía eléctrica” está a la vuelta de la esquina para Elon Musk y queda poco tiempo para tomar medidas y evitar que sea algo "permanente" con graves consecuencias.