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Vivir para contarlo: la joven que enfrentó a un brutal abusador que le cortó los brazos y la tiró al vacío

El caso conmocionó a los Estados Unidos. La pesadilla de una joven de sólo 15 años comenzó con un hecho trivial: hizo dedo en el camino para ver a su abuelo.
por Roberto Adrián Maidana | 25 de julio de 2023 - 08:14
Vivir para contarlo: la joven que enfrentó a un brutal abusador que le cortó los brazos y la tiró al vacío

Mary Vincent, violada, mutilada y casi muerta a los 15 años, un testimonio de valentía para salir adelante y lograr justicia (Foto: A24.com)

"En una ruta secundaria, en la que solo se veían las luces de los autos, apareció una chica desesperada y pidiendo auxilio. Al verla mejor, vimos que sus brazos estaban mutilados y ella llena de sangre". Es el relato que le hizo a la policía la mujer de la pareja que halló a Mary Vincent, una joven de 15 años que logró sobrevivir a un ataque brutal.

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La joven recibió asistencia de inmediato y mientras la llevaban al hospital relató su pesadilla. Una persona mayor la atacó, la violó y cuando le pidió que la dejara vino algo inimaginable. El hombre tomó un hacha, le cortó ambos brazos y la lanzó por un acantilado.

Sin embargo, Mary no solo no murió, sino escaló el lugar hasta la cima de donde la lanzaron y, para su suerte, al llegar de nuevo al camino apareció la pareja que iba justo por esa ruta solitaria.

Pasaron ya 44 años, pero su caso sigue conmoviendo en los Estados Unidos y a todos quienes lo conocen. Todo comenzó con una estricta motivación de cariño familiar. Como quería ir a visitar a su abuelo en el estado de California, hizo dedo para viajar hasta su casa. Así fue que su vida se cruzó con el criminal Lawrence Singleton.

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Mary Vincent, hoy tiene dos hijos y es artista plástica. Cada vez que la convocan emociona con el relato de su padecimiento y la lucha para recuperarse y lograr justicia. (Foto: Captura de TV)

Un viaje a dedo que terminó en una tragedia

Mary Vincent tenía 15 años en 1978 cuando sus padres, que discutían con frecuencia tomaron la decisión de separarse. Ella pensó que visitar a su abuelo, que vivía a 7 horas de auto en el mismo estado de California, era una buena manera de poner distancia con ese conflicto familiar.

Fue así que emprendió el viaje. Joven y en los 70, hacer dedo por una ruta californiana era casi una "obligación" del momento. Así lo hizo Mary. Mientras hacía dedo, una camioneta se detuvo. El conductor era Lawrence Singleton, un hombre de 50 años. Mary viajaba con dos amigas, pero él dijo que solo tenía un lugar disponible. Pese a que sus amigas no lo aprobaron, ella insistió en que seguiría el viaje sola a ver a su abuelo y subió a la camioneta de Singleton.

A poco de andar, tuvo mucho sueño y se quedó dormida. Se despertó poco después por como se zarandeaba el vehículo. Mary comprendió de inmediato que Lawrence se había apartado deliberadamente de la ruta normal para viajar al sur de California. Allí comenzó su padecimiento.

Ataque, violación y lucha por su vida

Con un palo que tomó a modo de prevención, le recriminó por el camino y le preguntó hacia donde pensaba llevarla, ya que esa no era la ruta a la casa de su abuelo. El conductor se disculpó y le prometió retomar el camino que Mary conocía. Paró en una estación de servicio para ir al baño. Mary cometió un grave error, se quedó fuera de la camioneta y no se fue ni pidió ayuda. Cuando se ataba su calzado sintió un golpe duro en la cabeza y luego otro que la dejo sin sentido. Al despertar estaba atada en la parta trasera de la camioneta, indefensa a merced del viejo Lawrence que podría ser, él mismo, casi u abuelo (50 años contra 15).

La violó sistemáticamente hasta que desesperada Mary le suplicó que la dejara ir. Entonces, surgió el peor cinismo de este criminal.

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Herida, mutilada y agonizante, Mary hizo una descripción exacta del rostro de su agresor y lo detuvieron rápidamente. (Foto: captura de TV)

"¿Quieres ser libre? ¡Yo te liberaré!" (una respuesta macabra)

Ante las súplicas desesperadas así le respondió el violador. Tomó un hacha y directamente le cercenó parte de un brazo, mientras la arrastraba al borde del acantilado de la ruta.

Ella cuenta que vio la caída de su brazo todo ensangrentado por ese barranco. Le produjo otra herida similar en el otro brazo y entonces sí , cumplió su promesa de una manera atroz: la lanzó al vacío. Mary cayó y rodó hasta que su cuerpo incontrolable se detuvo y escucho la voz de su atacante decir: "Ahora, sos libre".

Mary, con sólo 15 años, inició el camino más duro e importante de su vida. No se dio por vencida y juró que un día tendría su revancha en la justicia.

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En los 70, hacer dedo en una ruta californiana era usual, pero casi le cuesta la vida a una niña de 15 años. (Foto: Captura de TV)

Ponerse de pie, desde el fondo del barranco y en la vida

Se negó a entregarse a la muerte segura que habría supuesto quedarse tendida, al fondo del barranco. Se puso barro como pudo en las heridas de las mutilaciones de sus brazos para internar detener la hemorragia.

Se incorporó y, de manera increíble, logró remontar parte del lugar desde donde la arrojaron a una "muerte segura". Así logró llegar a un camino, el del comienzo de esta nota, sin señales ni luces, salvo la de los vehículos al pasar.

Su desgracia empezó a cambiar cuando esa pareja detuvo su marcha y ayudó a la chica desesperada y ya agonizante. Fue el momento de cambio en su vida.

Una lucha por sí misma, por la dignidad y la justicia

Tuvo dos premisas en claro en todo momento desde ese momento y para toda su vida. Recuperar su vida posible hasta antes de ese encuentro fatídico y además, llevar a su agresor ante la justicia. Es por eso, que antes de iniciar las primeras curaciones y operaciones de emergencia hizo un detallado identikit del criminal.

La descripción fue tan fidedigna que un vecino de Lawrence Singleton no tuvo dudas. Llamó a la policía y lo detuvieron de inmediato.

Mientras tanto, Mary aprendió a reeducar a su cuerpo con el manejo de prótesis que en esa época solo le podían ofrecer terminar en unos ganchos o garfios, nada que pudiera simular una mano o dedos. Pero al menos, recuperó la posibilidad de tomar objetos.

La vida de ambos se volvió a cruzar, pero esta vez en una corte de justicia. A Singleton lo sentenciaron a 8 años por los aberrantes ataques contra la niña de solo 15 años. Singleton gritó en la sala que se vengaría de ella cuando acabara su condena.

Mary siguió mejorando con la adaptación de nuevas y más aptas prótesis. Pudo trabajar y se enamoró de un joven, Tom, que la ayudó en toda esa etapa traumática. Se casaron y tuvieron 2 hijos, pero luego se separaron.

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Frente a frente en el juicio en que Lawrence fue condenado a 8 años de prisión. (Foto: Captura de TV)

Pero cuando cumplió la sentencia de 8 años de cárcel, Singleton recuperó la libertad, el gran temor que acompañó a Mary todo ese tiempo. Pero su caso conmocionó tanto a la sociedad norteamericana que al menor movimiento sospechoso, Singleton firmó su sentencia de pena perpetua.

El caso de Mary se recordaba todo el tiempo. En los diarios, en las radios y en la televisión. Con eso, el rostro de Singleton estaba presente de manera casi constante a los ojos de la sociedad.

Fue así que en 1997, una pareja vio como un hombre forzaba a entrar a una mujer a una casa y no dudaron al verle la cara. Se trataba de Lawrence Singleton y llamaron de inmediato al 911. La policía llegó y lo arrestó. Lamentablemente, encontraron muerta a cuchillazos a Roxanne Hayes, una trabajadora sexual de 31 años.

El juicio por ese secuestro fue en Florida, el nuevo hogar de Singleton desde que estaba en libertad. Una de los testigos fue la propia Mary Vincent, que viajó especialmente desde California. Para Singleton fue el final. El tribunal lo condenó a la pena de muerte.

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Lawrence Singleton, al ser detenido y podo antes de morir de cáncer mientras purgaba una condena a muerte por un homicidio. (Foto: A24.com)

Pero el criminal murió enfermo de cáncer en 2001. Tenía 74 años.

Eso puso final a la pesadilla que siempre atormentó a Mary, que el criminal volviera para terminar con su vida.

Ahora, con 60 años, se dedica al arte y a ver crecer y desarrollar sus trabajos a sus hijos de 37 y 30 años respectivamente.

Con sus brazos que terminan en forma de ganchos pudo recuperar parte de la vida que intentó robarle una noche, un hombre que levantó a una niña de 15 años que hacía dedo para ver a su abuelo en California.

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