El pozo es un misterio tanto para los especialistas como para los lugareños que cuentan muchas historias en relación al cráter. Según los yemeníes, el pozo fue creado para servir como prisión de los demonios.
El relato que proviene del folklore local es también reforzado por los olores nauseabundos que emanan de la profundidad del "pozo del infierno", algo que Babhair también contó en su relato. Las leyendas que relatan los habitantes de Yemen desde hace generaciones, también cuentan que los objetos cercanos al agujero corren riesgo de ser succionados por él.
A lo largo de los siglos han circulado cientos de historias. Según esos relatos, el cráter constituye una amenaza para la vida en la tierra. Por temor a la maldición, muchos habitantes de la región dudan en acercarse e incluso evitan hablar de él.