Copa Libertadores

El interrogante de River en la Copa Libertadores es saber si le alcanza

River le ganó a Junior por la Copa Libertadores pero dejó varias interrogantes sobre el funcionamiento.
por Hugo Balassone | 29 de abril de 2021 - 10:24
River le ganó a Junior

River le ganó a Junior, pero dejó varias dudas en la Copa Libertadores. 

Asoma la Copa Libertadores y sobrevuela el interrogante de si River podrá ser tan competitivo como lo fue en las últimas 3 ediciones. El poder económico de algunos brasileños (Flamengo, Mineiro y Palmeiras) se puede volver hegemónico si los más grandes de la Argentina no consolidan sus equipos.

Los goles le llegaron en momentos en los que poco los buscaba, y coincidían con el entusiasmo de su rival. El tanto de Martínez de pelota detenida llegó cuando equipo colombiano le manejaba con mucho argumento la pelota. Ese lapso tuvo un penal no sancionado por agarrón de David Martínez a Borja. Y el 2-0 lo consigue Julián Álvarez cuando su rival tomaba la iniciativa y un remate de Ditta se estrellaba en el palo derecho.

Entre lo mucho que tiene que consolidar en su juego desde lo conceptual, los problemas de River se pueden reducir a los nombres propios. Hay jugadores que se insertan como Palavecino y Martínez, otros que se extrañan y ya no están como Nacho Fernández, bajas salientes como las de Maidana o Matías Suarez, y jóvenes como Julián Álvarez, Girotti y Beltrán que tienen vaivenes.

Tras el empate en Brasil, caída frente a San Lorenzo y triunfo con observaciones de anoche, pasa a debatirse por dónde pasan los problemas del equipo. Se enfatiza mucho en las concesiones defensivas que le cuestan caro, pero también hay que puntualizar que asumir riesgos defensivos es el fundamento de su instinto agresivo en campo rival.

Otro punto que se refleja es la falta de eficacia (el análisis de San Lorenzo cambiaba con otra puntería en la definición de Borré). Y si contamos los 20 partidos que River disputó durante el año, en 8 terminó con el arco invicto y recibió 19 goles. Estos números son inferiores al promedio de otros equipos de su nivel.

Entonces, las falencias forman parte de un todo, más allá de fallas en la definición o en su defensa, y con un esquema u otro, el funcionamiento carece de mayor desarrollo en el mediocampo: en esa zona se imponía en la recuperación y en la generación. Esa responsabilidad queda demasiado recargada en De la Cruz ya que a Palavecino aún le falta ritmo River. Y acá se descubre cuando el juego se vuelve espeso, la relevancia muchas veces infra valorada que tenía Nacho Fernández.

Disimulando ausencias, consolidando incorporaciones que no sabremos si serán refuerzos, buscando el punto de equilibrio y solidez para que los rivales no le copen la parada tan fácilmente, así va River por los caminos de América sosteniendo la etiqueta de candidato, aunque quizás no pueda cumplir hazañas que prometió.

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