Curiosidades

Entre rayos, festejos y un matafuegos: las muertes más absurdas en el deporte

El caso del jugador de hockey Adam Johnson sacó del archivo varios casos en los que protagonistas de diversas disciplinas sufrieron accidentes inesperados que, lamentablemente, les costaron sus vidas.
Roberto Adrián Maidana
por Roberto Adrián Maidana |
En el Congo

En el Congo, en 1998, un rayo mató a todos los integrantes de un equipo (Foto: captura de TV).

La triste muerte de Adam Johnson, jugador de hockey sobre hielo, hizo que se reeditara el debate sobre los deportes de alto rendimiento en los que el físico parece estar siempre expuesto al límite. Una maniobra de contacto, un choque entre dos jugadores, en este caso, terminó con un hecho tan fortuito como desgraciado: un rival, con su pierna levantada, le rebanó el cuello a Johnson con la hoja de titanio de su patín. La federación británica reaccionó de inmediato haciendo obligatorio, de ahora en más, el uso de un casco que proteja no solo la cabeza, sino también el cuello.

El caso, no obstante, también llevó a darse una vuelta por el archivo para desempolvar situaciones similares en las que otros deportistas murieron por situaciones fortuitas o inesperadas.

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Un rayo solo contra los locales

En Congo se vivió una de las situaciones más extrañas que relacionan al fútbol con el factor climático. En octubre de 1998, dos equipos de ese país jugaban un partido. El local, Bena Tshadi, recibía en su estadio al Basanga. El match se dio en la región Kasai, en medio de una guerra civil. Los dos equipos no solo eran rivales en la zona, también disputaban los primeros lugares del campeonato.

Cuando comenzaba el segundo tiempo se despertó una tormenta eléctrica. El partido continuó porque no existían los protocoles que ahora hacen suspender los encuentros ante la posibilidad de caída de rayos. Y eso fue lo que pasó. En un momento, un rayo cayó sobre el terreno de juego. Y lo que sucedió quedó como un hecho tan trágico como curioso.

Los 11 jugadores del equipo local cayeron desplomados. Los rivales, en cambio, quedaron todos de pie, para seguir disputando el partido. En las tribunas, algunas personas sufrieron quemaduras (los que estaban apoyados, por ejemplo, en estructuras metálicas).

Los jugadores locales murieron por la descarga del rayo y los visitantes salieron indemnes. Nadie comprendió bien que pasó y el caso dio lugar a conjeturas ridículas. La más repetida daba cuenta de una suerte de guía espiritual de los Basanga que habría elaborado un conjuro -exitoso- contra el equipo local.

Sin embargo, la verdad se supo poco después. Ante un pedido oficial de la FIFA, una investigación logró determinar el motivo de esa "muerte masiva y selectiva". No se trató de ningún ritual extraño. Sucede que los locales, ante la amenaza de lluvias, utilizaron tapones metálicos en los botines para tener mejor agarre en un un terreno blando.

Por esa razón, cuando cayó el rayo, la mayor conductividad del metal en sus zapatos los condenó a un horrible final. Los Basanga salieron ilesos solo porque todos usaron los tradicionales tapones plásticos.

Un campeón del automovilismo, muerto al borde del circuito

Denny Hulme fue un piloto neozelandés que se imponía por su tamaño fuera de la pista y por su manejo en los bólidos de Fórmula 1. Apodado "El Oso", a los 31 años ganó el campeonato mundial de esa categoría en 1967.

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Denny Hulme, campeón mundial de F1, murió en un circuito de carreras al sufrir un infarto (Foto: gentileza MotorSport Mag.).

Denny Hulme, campeón mundial de F1, murió en un circuito de carreras al sufrir un infarto (Foto: gentileza MotorSport Mag.).

Alejado de la F1, volvió a su país, pero nunca dejó de ser un corredor. Se anotó como piloto para participar en Australia en los 1.000 km. de Baturra. Quienes seguían la carrera vieron cómo en un momento su auto se detuvo al borde de la pista de manera repentina. El BMW pareció quedarse sin potencia en la vuelta 33 (sobre un total de 161). Cuando llegó el equipo de ayudantes de pista, comprobó una triste situación. Denny Hulme, de 56 años, estaba muerto. Detuvo su auto porque se indispuso al sufrir un paro cardíaco. No pudieron salvarlo.

Un matafuegos provoca una muerte absurda

El galés Tom Pryce era para muchos una promesa en la F1. Formaba parte de un equipo mediano como Shadow, pero era tan rápido que en las prácticas superaba incluso a pilotos como Niki Lauda, que corría en Ferrari. Pero en el gran premio de Sudáfrica de 1977 perdió la vida de una manera increíble.

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Tom Pryce murió porque un ayudante del circuito cruzó de manera peligrosa con un extintor que le cayó sobre su cabeza (Foto: gentileza EFE históricas).

Tom Pryce murió porque un ayudante del circuito cruzó de manera peligrosa con un extintor que le cayó sobre su cabeza (Foto: gentileza EFE históricas).

En la vuelta 22, el piloto italiano Renzo Zorzi se detuvo en el lado izquierdo de la recta principal. Asustado por el peligroso lugar de la detención, salió corriendo, pero una rotura de un cable inició un incendio del vehículo. Dos asistentes salieron de inmediato hacia el lugar para sofocar el fuego, aunque sin el menor cuidado, sobre todo teniendo en cuenta que no había banderilleros. En eso apareció el auto de Pryce, al que nadie vio llegar porque la pista tenía una parte alta antes de la recta principal.

Pryce embistió a uno de los asistentes -Frederik Van Vuuren- que llevaba un matafuegos de 18kg hacia el auto de Zorzi. Por el impacto, el matafuegos voló y cayó justo sobre la cabeza del corredor galés (los autos no tenían el halo de ahora).

Su Shadow siguió descontrolado por la recta principal y chocó con el de Jacques Laffitte. Pero Pryce ya estaba muerto. El extintor le quebró la columna y hasta le desfiguró la cara por el tremendo impacto. No se pudo hacer nada por salvarlo.

Un festejo fatal

Peter Biaksangzuala era un jugador de la India de 23 años. En el año 2014, jugaba para el Bethlehem Vengthlang. En la tercera fecha del campeonato convirtió un gol y lo festejó de manera muy particular. Comenzó a dar cabriolas y saltos por el aire, pero la última acrobacia fue fatal. Su salto mortal no tuvo el impulso necesario y cayó aparatosamente sobre su nuca. El impacto fue tal que que quebró las vértebras del cuello y murió en el estadio. Su lesión impidió que pudiera ser trasladado a un centro de primera complejidad.

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Peter Biaksangzuala, jugador de la India, se desnucó al caer mal al realizar una pirueta para festejar un gol (Foto: Eurosport).

Peter Biaksangzuala, jugador de la India, se desnucó al caer mal al realizar una pirueta para festejar un gol (Foto: Eurosport).

Un poste mal ubicado

En los Juegos Olímpicos de invierno Vancouver 2010 se vivió un episodio trágico por algo que estuvo totalmente fuera de la más mínima previsión en la organización deportiva. La víctima fue Nodar Kumaritashvili, de Giorgia. Se especializaba en "luger", una suerte de deslizador ligero que avanza por un circuito intubado a gran velocidad. En una de las prácticas diarias, Nodar se lanzó por la pista en su "luger". El vehículo cobra una enorme velocidad y se requiere mucha destreza para que, con pequeños movimientos del cuerpo, se mantenga en el conducto descendente hacia la meta.

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Nodar Kumaritashvili, atleta georgiano que murió al chocar contra un poste mal ubicado en su pista de competición (Foto: gentileza The Independent).

Nodar Kumaritashvili, atleta georgiano que murió al chocar contra un poste mal ubicado en su pista de competición (Foto: gentileza The Independent).

Pero en una curva, el aparato se deslizó por la pared y salió despedido hacia afuera. Para desgracia del atleta georgiano, en ese lugar había un poste sobre el que nadie había reparado sobre su peligrosidad. Kumaritashvili se estrelló de lleno contra esa columna. Los técnicos evaluaron que se descontroló a 143 km/h. por lo que el impacto fue mortal.

Bonus track: el futbolista que volvió de la muerte

Fabrice Muamba nació en la República Democrática del Congo. Logró la nacionalidad británica y de inmediato se fue a jugar en la Premier League, donde vistió la camiseta del Bolton. Justamente con ese equipo, protagonizó un momento límite en un encuentro contra el Tottenham Hotspur del 17 de marzo de 2012 por la FA Cup.

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Fabrice Muamba, el jugador de fútbol que estuvo muerto durante 78 minutos (Foto: gentileza The Mirror).

Fabrice Muamba, el jugador de fútbol que estuvo muerto durante 78 minutos (Foto: gentileza The Mirror).

En el minuto 41 del primer tiempo, Muamba se desplomó. Había sufrido un paro cardíaco. Intentaron reanimarlo, pero no era posible. La lucha de los paramédicos se extendió durante 78 minutos, un tiempo récord. En ese lapso, lograron seguir manteniendo la oxigenación vital para sus órganos, pero no lograban sacarlo del paro cardíaco.

El entonces mediocampista del Bolton colapsó después de sufrir un paro cardíaco que pudo verse por la televisión, que transmitíe el partido en directo.

Muamba pudo ser trasladado a la unidad especializada de cuidados coronarios en el London Chest Hospital. Su corazón, luego de reiterados intentos con el desfibrilador, volvió a latir. Habían pasado 78 minutos desde que cayó en el terreno de juego.

El congoleño estuvo en coma en una sala de terapia intensiva. Su caso era crítico, pero con el paso del tiempo fue mejorando. Respondía a los estímulos y podía controlar movimientos con sus brazos y piernas. Un mes después, el 16 de abril, fue dado de alta. Debió seguir un largo período de rehabilitación y no pudo jugar más al fútbol, pero está vivo. Fue una de las personas que más intensamente acompañó el proceso del danés Christian Eriksen, quien fue protagonista de un hecho similar en un partido contra Finlandia. Pero Eriksen se recuperó rápidamente y pudo incluso jugar el Mundial de Qatar 2022.

Así, Fabrice Muamba logró superar una situación crítica vital, lo que no pudieron hacer otros deportistas que murieron de manera tan inesperada.