Se sabe que Marcelo Gallardo es un entrenador temperamental, que se enoja fácil y no es la primera vez que se lo ve furioso con alguna situación. El Muñeco vive los partidos a mil pulsaciones por hora.
Se sabe que Marcelo Gallardo es un entrenador temperamental, que se enoja fácil y no es la primera vez que se lo ve furioso con alguna situación. El Muñeco vive los partidos a mil pulsaciones por hora.
Benjamín Rollheiser no pudo controlar bien una pelota que, si lo hacía, era una ocasión manifiesta de gol. El Muñeco se lamentó y se descargó tirando su café al piso.
Mirá la acción de Gallardo y el café: