Ya saben cómo funciona esto. Ahora tiene ocho. Cinco, muy merecidos. Pero han habido tres: 2010, Xavi o Iniesta. Punto. Messi en ese Mundial no metió ni un gol, no jugó ni la final de la Champions y se lo dieron. Era de Xavi o Iniesta. Uno menos. Hace dos años, el Bayern Munich del Lewandowski Bota de Oro, mete todos los goles del mundo, los seis títulos posibles ganó. Y se lo dieron a Messi, que había metido un patinazo histórico en Champions. Y este año, Haaland. Récord histórico de la Premier, gana todos los títulos que se pueden ganar con el City, goleador voraz... tampoco. Rodri, español, gana todo con el City. Y gana con España la Nations League. Tampoco. Ni siquiera en el podio. Llega el momento en el que lo que hay que decir es la realidad de Messi: cinco Balones de Oro, más que merecidos; tres, de regalo. No pasa nada por decirlo.
Pero como era un homenaje, chapeau, Leo, has hecho mucho por el fútbol. Tu rivalidad con Cristiano no la olvidaremos nunca. Ocho es un número que a mí me gusta mucho, porque me recuerda la noche en Lisboa con el Bayern Munich, que te metieron ocho. No todos han sido días bonitos, ¿verdad, Leo? Felicidades, Leo. Felicidades, campeón".