En la Roma, el grupo americano Romulus and Remus Inveestments LLC adquirió el 17 de agosto del año pasado el 86,6% de las acciones del club por 591 millones de euros. Y los nuevos propietarios le ofrecieron al Muñeco tres años de contrato que coincidía en su último año con el centenario del club.
Si bien quedará en la anécdota este ofrecimiento, como alguna vez llegó aquel tanteo de Eric Abidal para reemplazar a Valverde en Barcelona, no deja de marcar señales de la visibilidad que la obra de Gallardo alcanzó en Europa. Hay detractores del entrenador millonario que sostienen que si no pisa las grandes ligas europeas, será imposible validar sus capacidades.
Si estas ofertan le llegasen al Muñeco a la hora de los balances anuales que siempre los hace a fin de año, hubiese contemplado con más seriedad la posibilidad de marcharse de River. Pero es principio en Gallardo no marcharse cuando transcurre la competencia. Sobre todo con las responsabilidades que sigue teniendo con un proyecto tan exitoso que sigue vigente. Sigue habiendo objetivos para Gallardo, y esta vez pasarán por afianzar a las nuevas incorporaciones.
Los hinchas de River, ante cada no noticia, aprietan el puño festejando con alivio la continuidad a aquel proyecto que ya lleva casi 7 años. Sabrán que estos llamados fueron inoportunos, pero que el final del ciclo se acercará cuando aparezcan opciones irresistibles.