Por el lado de Boca, el que salió bien parado fue Figal por un pisotón a Lucas Beltrán, quien ya estaba en el piso. Todos los jugadores de River reclamaron la segunda amarilla, pero Herrera no lo vio.
Las otras tarjetas amarillas en River fueron a Milton Casco, quien pudo haber sido sancionado antes, justamente en el primer tiempo por derribar a Villa, y Ezequiel Fernández.
La polémica de la tarde se instaló cuando el partido estaba en tiempo de descuento y Agustín Sández llegó tarde a la pelota y se llevó el puesto el pie de Pablo Solari tras un centro desde la izquierda de Agustín Palavecino. El árbitro esta vez no dudó y cobró penal.
Miguel Borja se hizo cargo de la ejecución y anotó el gol agónico que definió el Superclásico. Pero mientras la mayoría de los jugadores de River festejaban, Palavecino se metió en el medio de los jugadores de Boca y comenzó a gritar el gol de manera provocadora en la cara de Jorge Figal, generando la reacción de "Chiquito" Romero.
Desde ese momento la situación se desmadró el partido se detuvo y fue una verdadera batalla campal: corridas, insultos y agarrones entre los jugadores.
Todo terminó con la revisión del VAR y las expulsiones de Miguel Merentiel, Nicolás Valentini, Ezequiel Fernández y Jorge Almirón, por el lado de Boca, y a Agustín Palavecino, Ezequiel Centurión y Elías Gómez, por el lado de River.