“La primera vez que el Brian subió a un ring fue acá (la sociedad de Fomento de Villa Alida, en La Matanza). Lo subí a upa. Jugaba también al fútbol. Era bueno. Hincha de Almirante Brown. Pero había guantes en casa y empezó a pelear. Al final se quedó con el boxeo. A los 15, 16, entró a la Selección Nacional", contó Carlos, su papá, en una entrevista a El Gráfico en 2017.
El abrazo al éxito no fue gratuito y Brian tuvo que hacer sacrificios para llegar. "La juventud: querer salir, estar en la esquina, romper las bolas... ni a bailar iba. Me aboqué al deporte. Es lo que hay que hacer para llegar al primer nivel. Siempre seguí los pasos de mi papá", le dijo Brian a El Gráfico.
Pero no alcanzó tampoco con esfuerzo y dedicación porque hubo que atravesar sombras para ver la luz. En 2014, sufrió ataques de pánico por ansiedad y casi deja el boxeo porque el miedo lo paralizaba a hacer cosas cotidianas.
"Empezó mientras bajaba mucho de peso en poco tiempo para una pelea. Me deshidraté. Fui al hospital de acá. Me agarró miedo. Ese episodio me despertó ansiedad. Me hicieron análisis. Estaba todo bien. A los días me dicen que tenía un problema en el corazón y que no podía seguir boxeando. Miocardiopatía e hipertrofia de ventrículo izquierdo. Pero al final me dijeron que estaba todo bien y podía seguir. Me empecé a preocupar. Esa ansiedad se transformó en pánico. Subía al coche y me dolían las manos, se me torcía la boca. Mi papá llegó a hacerme respiración boca a boca.", sostuvo al respecto.
¿Cómo superó la adversidad? "Contacté un psicólogo, Marcelo Bivort, quien me sacó adelante. Después de un año parado, volví a entrenar. Aprendí a trabajar la respiración: respiraba, controlaba. Gracias a Dios, el miedo se fue. Carolina, mi pareja, con la que estoy hace cuatro años, fue muy importante. Con ella me relajaba, me sentía cómodo, seguro. Es un pilar, al igual que mi familia. También me dijeron que aprenda a decir que no. Porque si te aguantás muchas cosas, llega un momento que explotás. Para evitar eso, aprendí a decir que no. ¡Qué hija de puta es la mente! De un día para el otro te fusila", contó Brian años después.
Brian no sólo piensa en sí mismo sino que acompaña en las clases de boxeo a los chicos de su barrio para intentar guiarlos lejos de las adicciones, entre otras influencias.
Sólo cuatro boxeadores unificaron los cuatro títulos en toda la historia
Brian Castaño intentará mañana ser el primer latinoamericano en ostentar al mismo tiempo las coronas de los cuatro organismos boxísticos más reconocidos, un logro que solo consiguieron cuatro pugilistas hasta hoy.
El primero fue el estadounidense Bernard Hopkins cuando venció a Óscar de la Hoya en septiembre de 2004 y le quitó el cetro de la OMB mediano que le faltaba.
Luego se sumaron el estadounidense Terence Crawford, en los superligeros en 2017, el ucraniano Oleksandr Usyk, en los cruceros en 2018, y el escocés Josh Taylor, también en los superligeros en mayo de este año.
Los argentinos Carlos Monzón y Hugo Pastor Corro también fueron campeones absolutos pero en épocas en las que no existían ni la FIB ni la OMB.
Monzón fue campeón mundial AMB y CMB 1970-1974 y 1976-1977 y Corro ostentó las dos coronas en 1978-1979.
En cuanto a las mujeres, cuatro lograron ser campeonas absolutas: la colombiana nacionalizada noruega Cecilia Brækhus y la estadounidense Jessica McCaskill, en categoría welter, la estadounidense Claressa Shields en superwelter y la irlandesa Katie Taylor en el peso ligero, éstas dos últimas en la actualidad.