Estas dificultades en el cierre de la temporada lo expusieron a demostrar de qué material esta construido este ciclo inolvidable. Y la empatía que los une se demuestra en la solidaridad para estar a la altura a pesar del cansancio y la falta de variantes en el complemento.
También en esa entrega hubo algo de respuesta al entrenador, que había quedado como el responsable por desafiar las reglas de la Conmebol. La negativa a incluir a un arquero los invitó al juramento frente a la adversidad.
River salió a avasallarlo y consiguió una diferencia rápida que luego sostuvo con determinación. La historia le reservará a Enzo Pérez un lugar de privilegio ante la nobleza para asumir el reto de ocupar el arco sin el oficio para hacerlo, y arrastrando una lesión.
A pesar de todas los obstáculos, y con el morbo constatado por más de 20 puntos de rating, River recurrió a la épica para sobrevivir en esta Libertadores. En definitiva, para aquellos que pronostican su caída, nunca subestimen el corazón de un campeón.