María de los Ángeles “Marita” Verón fue secuestrada el 3 de abril de 2002 por una red de trata de personas. A 20 años de su desaparición, su madre, Susana Trimarcó, le dedicó una emotiva carta a la que tuvo acceso a 24.com.
María de los Ángeles “Marita” Verón fue secuestrada el 3 de abril de 2002 por una red de trata de personas. A 20 años de su desaparición, su madre, Susana Trimarcó, le dedicó una emotiva carta a la que tuvo acceso a 24.com.
“Hija querida. Acá pasaron los días, los meses, los años y aún sigo buscándote en cada rincón de la provincia, de nuestro país y muchos otros lugares del mundo, donde aprendí a perder el miedo, donde me enfrente a gente poderosa. Dicen que la esperanza es lo último que se pierde y yo no la voy a perder nunca…”, escribió Trimarco en uno de los segmentos del texto.
“Marita, a raíz de tu desaparición física se cerraron muchas puertas, pero se abrieron muchas más. Esta fundación que lleva tu nombre es una de las tantas puertas donde una infinidad de mujeres día a día reciben contención y ayuda. Todo gracias a vos y a mi lucha diaria”, agregó, en relación a la Fundación María de los Ángeles Verón, que da asistencia a sobrevivientes de la trata.
Trimarco hizo referencia, además, a su nieta Micaela, que sufrió el secuestro de su madre cuando tenía 3 años. “Me tocó cargar en brazos a Mica para recorrer este camino, me tocó criar y luchar con Mica a mi lado, me esforcé y me esfuerzo en representarte, pero hay momentos que sos irremplazable. Hoy Mica es una gran mujer que lleva como bandera a su mamá”, recalcó.
“Marita, hija… desde que me acuesto hasta que me levanto y a donde voy te llevo conmigo, nuestros recuerdos nuestros momentos vividos… Yo nunca, jamás, ni un instante dejo de pensarte. ¡¡¡A Marita la tengo que encontrar!!!”, expresó el texto, y concluyó: “Te esperamos. Tu hermano Horacio, Mica tu hija y yo, tu mama”.
El 3 de abril de 2002 Marita Verón, de entonces 23 años, salió de su casa del centro de Tucumán para hacerse un estudio, cuando en una esquina apareció un auto, le pegaron un culatazo y la secuestraron. Al pasar las horas, sus padres comenzaron a preocuparse por su ausencia y la buscaron por la zona, aunque en la comisaría no les quisieron tomar la denuncia.
Gracias a la ayuda del entonces comisario tucumano Jorge Tobar, a quien el padre de Marita conocía del secundario, se pudo saber que la joven había sido vista tres días después del secuestro, a kilómetros de su casa. Le habían puesto tacos y tambaleaba, como drogada.
A partir de allanamientos y testimonios, se supo también que Marita había sido subida a un patrullero en la localidad de La Ramada, donde había llegado tras escapar de una fiesta de explotación sexual. Según cuenta el libro La red: la trama oculta del caso Marita Verón, de Sibila Camps, el jefe de la comisaría mandó a levantarla, la metió en un colectivo de media distancia y la trasladó de nuevo a Tucumán.
Desde entonces, la joven quedó atrapada en el laberinto de las redes de trata. Al día de hoy, Marita sigue sin aparecer. Susana Trimarco todavía sigue buscando a su hija y el caso se convirtió en un símbolo de la lucha contra la trata de personas.