Anabel se negó a recibirlo, pero él insistió. En medio de esa discusión, llegó al gimnasio Marcela Fabiana Heredia, de 46 años, actual pareja de Florentín y empleada del local. Heredia tenía un largo historial laboral: había trabajado en empresas de seguridad privada y en una conocida cadena de supermercados antes de incorporarse al gimnasio.
La tensión escaló rápidamente. Danielo sacó su arma reglamentaria y le disparó a Heredia en dos ocasiones, dejándola gravemente herida en la vereda. Los primeros efectivos que llegaron al lugar intentaron reanimarla, pero murió minutos después. La víctima ni siquiera habría tenido diálogo previo con su agresor.
Tras el crimen, el policía se atrincheró en el interior del gimnasio con Anabel Florentín como rehén. La tomó del cuello, la amenazó de muerte y se negó a entregarse, desatando un operativo de emergencia que involucró a efectivos del Grupo Halcón, el GAD, grupos especiales de la Bonaerense y también fuerzas porteñas.
Durante el encierro, Danielo lanzó una nota escrita a mano por debajo de la puerta, un papel que ya está en poder de la Justicia y cuyo contenido no trascendió. Sus propios compañeros y familiares intentaron convencerlo de deponer su actitud, pero él no cedía.
Recién en la madrugada del miércoles, cerca de las 2.30, Danielo liberó a su expareja, que fue derivada a un centro de salud. Ella pudo contar a los investigadores el desarrollo del ataque y su secuestro. Según su testimonio, el agresor llegó sabiendo que no podía acercarse. Al ver a Heredia, perdió el control y disparó a matar.
Minutos después, el femicida tomó una decisión final. Se disparó en la cabeza con su arma y quedó gravemente herido. Fue trasladado de urgencia al Hospital Mariano y Luciano de la Vega, en Moreno, donde ingresó con signos vitales. Murió durante la intervención quirúrgica.
La fiscal Betiana Guillerón, titular de la UFI N°2 de Moreno, quedó a cargo de la causa, inicialmente caratulada como homicidio agravado por femicidio, amenazas y resistencia a la autoridad. Con la muerte del acusado, el expediente virará hacia el cierre judicial, pero la investigación buscará determinar si hubo omisiones en la protección a las víctimas y si Danielo había mostrado señales previas de desequilibrio.
Fuentes policiales confirmaron que el oficial estaba con carpeta médica al momento del crimen, aunque seguía formalmente en funciones. Tampoco se descarta que haya usado su arma reglamentaria, a pesar de la denuncia reciente.