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El último rastro: una ruta que no era la suya
Esa tarde, algunas personas del pueblo vieron a César a eso de las 17:30, saludándolo mientras caminaba. Nadie imaginaba que estaba extraviado. Las cámaras de seguridad registraron su figura un rato después, a seis kilómetros de su casa, en un lugar inusual para él. Al revisar la zona, quienes rastreaban encontraron huellas que correspondían a las alpargatas azules que llevaba ese día, pero no hubo otras señales de su paradero.
“No sabemos si alguien lo alzó y lo llevó a otra parte del pueblo”, comentó su hijo, también llamado César, refiriéndose a la posibilidad de que pudiera haber aceptado un aventón. También añadió que uno de los hermanos vive en la localidad de 25 de Mayo, en la provincia de Buenos Aires, y especuló con la posibilidad de que su padre intentara ir hacia allí.
La desaparición de César provocó un despliegue de búsqueda que aumentaba con cada día. Agentes de la Policía, bomberos y Gendarmería, junto con vecinos, comenzaron a rastrear la zona, sumando cada vez más recursos al operativo. La esperanza de encontrarlo a salvo movilizó a la comunidad entera, que también colaboró con parapentes, lanchas y drones.
La búsqueda: de caminos rurales a campos abiertos
Desde el martes, la búsqueda se centró en caminos vecinales y rutas rurales, lugares que rara vez habían sido transitados por el hombre de 74 años. Los rastrillajes incluyeron sitios como el predio antiguo conocido como "La Carbonera" y varias áreas rurales conocidas en la región, entre las que se cuentan "El embudo", "El Escondido" y "La Bonanza".
Según el medio La Arena de La Pampa, el jefe policial de la Unidad Regional III, David Rinaldi, detalló que se sumaron 40 cadetes de policía y hasta parapentes a motor, mientras que drones y canes especializados se unían al esfuerzo desde distintas divisiones.
Los sectores se recorrieron de forma exhaustiva, con la participación de familiares y amigos que se adentraron en zonas de salitrales y tamajares. Mientras el tiempo pasaba, se intensificaban los esfuerzos en cada rincón de General Acha y sus alrededores. Jefes policiales, bomberos y agentes de la División de Seguridad Rural, junto a transeúntes y civiles en caballos, motos y bicicletas, continuaban la búsqueda bajo la presión de encontrar al hombre antes de que pasara más tiempo.