Según fuentes judiciales, los restos estaban seccionados y acomodados dentro del electrodoméstico, lo que sugiere que el asesino actuó con frialdad y tuvo tiempo para manipular el cuerpo.
“La mujer notó que no era él quien escribía”, explicó el fiscal Miguel Varela, quien lidera la causa desde la Unidad Fiscal de Homicidios del Centro Judicial Concepción. Esa sospecha se originó en un mensaje que la hermana había recibido horas antes, presuntamente desde el teléfono de José Antonio, pero que le resultó extraño por la forma en la que estaba redactado.
Hombre descuartizado 2
Buscaban a un contador y encontraron algo tenebroso en su freezer. (Foto: Ministerio Público Fiscal).
Las primeras señales de alerta
El sábado a la mañana, los familiares de Romano comenzaron a preocuparse al notar su ausencia en el trabajo y en las reuniones habituales. Luego, su camioneta fue encontrada cerrada en el barrio Villa Nueva, cerca de una cancha de fútbol, a unas pocas cuadras de su casa.
Esa circunstancia -sumada al mensaje sospechoso- despertó la alarma definitiva. Al no obtener respuesta, su hermana decidió ir personalmente a la vivienda.
Lo que encontró dentro fue escalofriante. Según detalló el Ministerio Público Fiscal, el cuerpo fue hallado descuartizado y con signos de haber sido arrastrado hasta el freezer. Sin embargo, no había desorden ni señales de lucha en el resto de la casa, lo que sugiere que la víctima conocía a su agresor o que fue atacada de manera sorpresiva.
La escena del crimen
El Equipo Científico de Investigaciones Fiscales (ECIF) trabajó durante varias horas en el lugar. Los peritos detectaron manchas de sangre y rastros de arrastre, además de huellas parciales en el piso del living y la cocina.
“Estuvimos recolectando testimonios de familiares y relevando cámaras del entorno para ver movimientos de personas o vehículos”, explicó el fiscal Varela en diálogo con La Gaceta.
Los investigadores también realizaron pericias sobre el teléfono y la computadora de Romano, en busca de posibles comunicaciones que permitan reconstruir las últimas horas de contacto antes del crimen.
Un crimen con acceso limitado
Uno de los puntos que más llama la atención de los investigadores es que la puerta de la vivienda estaba cerrada con llave desde afuera.
Esto indica que la persona que cometió el crimen tenía acceso al domicilio o conocía a la víctima. No hubo cerraduras forzadas ni ventanas rotas. Tampoco faltaban objetos de valor, lo que debilita la hipótesis de un robo como móvil principal.
Por ese motivo, la Justicia no descarta que el contador haya sido asesinado por alguien de su entorno cercano o incluso por una persona con la que mantenía algún tipo de vínculo personal o laboral.
El perfil de la víctima
José Antonio Romano tenía 52 años y era contador público, empleado desde hacía más de dos décadas en la Dirección General de Rentas.
Sus allegados lo describieron como un hombre reservado, tranquilo y de bajo perfil. Vivía solo y no tenía antecedentes de conflictos ni denuncias por amenazas.
Según el medio Contexto Tucumán, Romano era conocido por su puntualidad y su rutina meticulosa. Esa característica fue la que hizo que su ausencia resultara tan extraña para sus compañeros de trabajo y su familia.
Una investigación rodeada de incógnitas
El fiscal Miguel Varela señaló que la causa se encuentra en una etapa inicial, pero destacó que existen líneas firmes de investigación.
“Estamos analizando las cámaras de seguridad cercanas al domicilio y el circuito de movimiento de la camioneta hallada en Villa Nueva”, detalló.
También se realizó la autopsia del cuerpo, cuyos resultados preliminares determinarán la fecha exacta y causa de la muerte. Fuentes judiciales anticiparon que el cuerpo presentaba signos de mutilación post mortem, lo que podría indicar un intento deliberado de ocultar el crimen.
Sospechas sobre un mensaje manipulado
Uno de los elementos más relevantes para los investigadores es el mensaje que recibió la hermana de la víctima. Horas después de perder contacto con él, la mujer recibió un texto que le pareció inusual por el tono y la manera de escribir. “Ella manifestó que el mensaje no tenía la forma ni las expresiones que su hermano usaba”, explicó Varela.
Los peritos informáticos trabajan para determinar desde qué dispositivo se envió ese mensaje y a qué hora exacta, ya que podría haber sido redactado por el responsable del crimen para simular que Romano seguía con vida.
Sin señales de robo
A pesar de la brutalidad del crimen, en el domicilio no se observaron signos de saqueo ni faltantes significativos. Los electrodomésticos, dinero y documentos estaban en su lugar.
Por eso, una de las hipótesis más fuertes apunta a un ataque premeditado, posiblemente por motivos personales. No se descarta que el homicida haya actuado con planificación y haya limpiado la escena antes de irse.
Fuentes cercanas a la causa aseguraron que el análisis de ADN y huellas digitales será clave para identificar a los responsables.
La palabra del fiscal
Varela aseguró que el equipo de la Fiscalía continuará trabajando “sin descanso” para esclarecer el crimen. “Estamos relevando cámaras, tomando declaraciones y procesando la evidencia encontrada en la casa. La autopsia será determinante para avanzar sobre la línea de tiempo del hecho”, explicó.
También se confirmó que el fiscal pidió la trazabilidad de las llamadas y los movimientos bancarios del contador en los días previos al hallazgo.