En un primer momento, el caso fue interpretado como un posible suicidio, ya que allegados indicaron que atravesaba un cuadro de depresión y se encontraba con licencia laboral. Sin embargo, dos elementos clave encendieron las alertas: el arma no apareció en la escena y tampoco su teléfono celular.
Las pruebas que complicaron al sospechoso
La investigación dio un giro cuando las cámaras de seguridad revelaron que, un día antes del hallazgo, la víctima había ingresado a su casa acompañado por otro hombre, sin que se registraran movimientos posteriores. Además, se confirmó que el día del hecho Pignataro estuvo en el barrio Rayo de Sol, en Longchamps.
El dato determinante surgió el 26 de septiembre, cuando el celular del policía fue activado por otra línea vinculada a una billetera virtual a nombre de Medina.
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Juan Donato Pignataro apareció muerto, con un balazo en la cabeza, en su casa en septiembre de 2024.
A partir de la verificación de imágenes, los investigadores lograron identificar al sospechoso como la última persona que estuvo con la víctima antes de su muerte, lo que terminó de consolidar la hipótesis de homicidio.
Una causa que avanza tras meses de incertidumbre
Con la detención de Medina, la causa avanza en la reconstrucción del crimen que conmocionó a Burzaco y que durante meses estuvo rodeado de dudas.
Las pruebas recolectadas, especialmente los registros fílmicos y el rastreo del celular, fueron determinantes para esclarecer el caso y ubicar al principal acusado en la escena, en las horas previas al asesinato.