El 22 de enero de 2021 Lucio fue asistido en una salita del barrio Río Atuel dónde vivía. Allí se constataron "traumatismos de miembro superior", además de traumatismo superficiales por "trauma".
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Apenas diez días después volvió al hospital Evita, esta vez por un "traumatismo/herida de región no especificada del cuerpo", un diagnóstico poco preciso pero asentado también bajo el protocolo T14-1 que implica "traumatismo/herida de región no especificada del cuerpo". Esto puede incluir cortes, heridas, heridas por punción, laceraciones o mordeduras de animales, entre otras según la Clasificación Internacional de Enfermedades. Esto fue el 1° de febrero de 2021.
La última atención médica fue asentada el 23 de marzo, también al Evita por traumatismo. Allí se le diagnosticó "mallet finger", una deformidad en el dedo que se genera por una fractura ósea de la falange distal. Es decir, las fracturas que presentó Lucio en diciembre nunca fueron tratadas ni tenidas en cuenta por la mamá y su pareja. Ese día también se le realizaron varios estudios, entre ellos una radiografía de codo, antebrazo, muñeca, mano y dedos, entre otras zonas del cuerpo.
Qué le pasó a Lucio Dupuy
El crimen de Lucio ocurrió el 26 de noviembre de 2021, cuando el niño murió a raíz de los golpes recibidos en su propia casa.
Según la autopsia, solicitada por la Fiscalía de Investigaciones Administrativas (FIA), el niño "presentaba politraumatismos por golpes, mordeduras y quemaduras, de vieja y reciente data" y que el deceso se produjo por una "hemorragia interna", producto de las agresiones.
"En mis casi 30 años de profesión nunca vi algo así", había dicho a Télam el forense Juan Carlos Toulouse.
Tras la muerte de Lucio se determinó que el niño había sido asistido al menos cinco veces en un lapso de tres meses por politraumatismos en distintos centros asistenciales de La Pampa, aunque no había denuncias de profesional alguno al respecto.