Mientras tanto continúa el malestar oficial con la figura del ministro de seguridad provincial Sergio Berni. Más allá de haber sido ratificado en el cargo por el gobernador Axel Kicillof el enojo persiste porque consideran que el funcionario “quiso hacer una jugada política personal”.
Tanto las fuentes consultadas en Nación, Ciudad y las del ámbito judicial revelan que la aparición de la niña “M” fue producto de una excelente coordinación entre las distintas jurisdicciones. El mismo lunes de la desaparición se conformó en la sede del Ministerio de Seguridad nacional una “Sala de Situación” en la que participaron las fiscales, la jueza Galetti, el Sistema Federal de Búsqueda (SIFEBU), empleados de la empresa Facebook, Missing Children, el Enacom y la Procuración.
Ahí se puso en marcha el llamado Alerta Sofía, lo que significa la difusión masiva del caso, un seguimiento en redes sociales y la búsqueda de imágenes en cámaras de seguridad. El apoyo de los centros de operaciones de varios municipios fue clave. Quizás por eso nadie entendió la violenta reacción de Berni. Ni siquiera los propios funcionarios más cercano que integran su equipo que lo vieron gritar enardecido como nunca antes.