Cuatro jóvenes de entre 20 y 22 años irán a juicio oral a partir de mañana por el crimen de Alfredo Poggetti, el policía federal retirado asesinado de un tiro en la cabeza en febrero de 2021 en una entradera en el barrio porteño de Barracas.
Cuatro jóvenes de entre 20 y 22 años irán a juicio oral a partir de mañana por el crimen de Alfredo Poggetti, el policía federal retirado asesinado de un tiro en la cabeza en febrero de 2021 en una entradera en el barrio porteño de Barracas.
El juicio por el asesinato se llevará a cabo en el Tribunal Oral Criminal 20 y los detenidos con prisión preventiva por el homicidio son Leandro Javier Berón de Astrada (21), sus dos amigos, Kevin Andrés Limenza González (22) y Luis Enrique Palacios Estigarribia (20), ambos de nacionalidad paraguaya, y Zaira Yanet Ozuna Villalba (20), pareja del primero y madre del hijo de 3 años que tiene con él.
El hecho se produjo cerca de las 20.10 del 18 de febrero de 2021 cuando tres delincuentes intentaron ingresar a su vivienda en la esquina de las calles California y Río Limay.
El suboficial retirado de la Policía Federal (PFA) había llegado junto a su esposa a la puerta de su vivienda a bordo de un Volkswagen Fox negro y cuando descendieron del vehículo para ingresar a la casa, fueron interceptados con fines de robo por cuatro delincuentes, tres hombres jóvenes y una mujer.
Los tres imputados varones ingresaron “al domicilio por la fuerza junto a Poggetti”, mientras que Ozuna permaneció en la puerta junto a la esposa del policía retirado con el fin de retenerla.
De acuerdo a su testimonio, la mujer de la víctima escuchó que los tres delincuentes le pedían a su marido “las llaves” de la camioneta y luego de eso, se produjeron “detonaciones de arma de fuego”, tras los cual los cuatro ladrones escaparon corriendo con un morral de la víctima.
La investigación determinó que Poggetti extrajo un revólver Taurus .357 con el que llegó a hacer disparos, pero terminó asesinado de un tiro en la cabeza con un arma nunca hallada pero que se presume es calibre 38.
Según la autopsia, Alfredo Poggetti recibió un disparo que entró en su cabeza por el parietal derecho, salió por el lado izquierdo del cuello, volvió a entrar y salir por el hombro izquierdo y le provocó la muerte casi en el acto en el pasillo de la propiedad.
La clave para identificar a los cuatro acusados estuvo en el trabajo que hicieron los detectives de la División Homicidios de la PFA para cotejar las imágenes de cámaras de seguridad que captaron a los autores antes y después del hecho, con las fotos obtenidas del análisis exhaustivo de las redes sociales de los sospechosos.
Una remera, unas zapatillas, un tatuaje en un antebrazo con el nombre de la madre de uno de los imputados, el mismo corte o color de cabello, son solo algunas de las coincidencias que los policías encontraron entre los sospechosos de los videos y los perfiles de Facebook de los imputados.
Ese análisis hizo que el fiscal Recchini le enviara un oficio al jefe de la PFA, comisario general Juan Carlos Hernández, en el que felicitó y reconoció por su trabajo a los detectives de Homicidios y en especial a su jefe, el comisario Gustavo Gauna.
En el caso de Berón de Astrada, que fue el único en ser detenido en Dock Sud en uno de los 13 allanamientos realizados a un mes del crimen, quedó comprometido además por tener amputada una falange de uno de sus dedos meñiques. Se cree que la perdió cuando Poggetti alcanzó a efectuar los disparos con el revólver con el que pretendió defenderse.
Los otros tres imputados se fueron entregando con el correr de los días, luego de que el juez Schelgel y el fiscal Recchini difundieran sus rostros como fugitivos con captura internacional con alerta roja de Interpol.
La última en entregarse, tras estar dos meses prófuga, fue Ozuna en la Triple Frontera, ya que había escapado con ayuda de su padre rumbo a Misiones, donde quedaron filmados por las cámaras de una estación de servicio de la localidad de Garuhapé.
Al momento de fundamentar la calificación, el fiscal sostuvo que “los encartados decidieron dar muerte a Poggetti con la clara finalidad de asegurarse el desapoderamiento acordado, como así también para lograr su impunidad”. Además, afirmó que hubo alevosía “en tanto es concebida como una forma traicionera de matar”.
“Si bien Poggetti intentó defenderse, lo cierto es que tres de ellos fueron los que se encontraban junto a él para reducirlo. La ubicación y forma de producción de las heridas pone en evidencia que la víctima fue ultimada de manera tal de asegurarse un actuar sin riesgos y sobre seguro”, afirmó el fiscal por lo que se va a pedir durante el juicio la máxima condena.