El caso quedó en manos de la Fiscalía de Investigaciones N° 1 de Presidencia Roque Sáenz Peña, que inició una investigación bajo la carátula de “muerte dudosa”. Hasta el momento, no existen imputaciones ni condenas y será la Justicia la que deberá determinar qué ocurrió y si hubo algún tipo de responsabilidad en la atención médica.
Qué pasó con la bebé de seis meses antes de su muerte
De acuerdo con la denuncia presentada por la familia, Alai comenzó con vómitos y dolor de panza, síntomas que llevaron a sus allegados a buscar asistencia médica.
La pequeña fue trasladada al Hospital Enrique Sagarduy, donde recibió una primera atención. Sin embargo, la familia considera que la evaluación no habría sido suficiente para advertir la gravedad del cuadro.
Uno de los principales cuestionamientos de la querella apunta precisamente a ese momento: qué síntomas presentaba Alai cuando llegó al hospital, qué controles se realizaron y qué diagnóstico se estableció.
La familia sostiene que debió insistir para conseguir que la bebé fuera atendida. Ese planteo ahora forma parte de la investigación y deberá ser contrastado con la historia clínica, los registros médicos y otros documentos que puedan aportar información sobre lo ocurrido.
El objetivo de la causa será reconstruir, paso por paso, las horas previas al fallecimiento y establecer si la evolución de la bebé podía haber sido detectada durante la primera consulta.
La receta que quedó incorporada a la investigación
Uno de los elementos que despertó interrogantes dentro del expediente es una receta que habría sido entregada durante la atención médica.
En el documento aparecen indicados Betavalmax, una solución oral de betametasona, y Fabogesic Aliv, gotas de paracetamol al 10%.
La receta cuenta con sellos vinculados al Ministerio de Salud Pública del Chaco y al hospital, aunque la querella sostiene que el documento no tendría la firma del médico.
Para la familia, este punto resulta relevante porque busca determinar quién indicó los medicamentos, bajo qué diagnóstico fueron recetados y si la paciente había sido correctamente evaluada antes de recibir ese tratamiento.
La existencia de una receta, por sí sola, no permite establecer que haya existido una irregularidad médica. Será necesario que los peritos y la Justicia analicen la documentación y la confronten con la historia clínica y con los testimonios de los profesionales que participaron de la atención.
La investigación también deberá determinar si los medicamentos indicados eran adecuados para el cuadro que presentaba la bebé y si existieron otros controles o indicaciones que hayan quedado registrados.
Alai volvió a empeorar y regresó al hospital
El cuadro de la bebé no mejoró. Según la denuncia de sus familiares, cerca de las cuatro de la tarde Alai volvió a presentar un deterioro en su estado de salud.
Ante esa situación, su mamá y su tía decidieron regresar al hospital para solicitar nuevamente asistencia.
Fue entonces cuando se dispuso el traslado en ambulancia. Durante el recorrido, mientras el vehículo se encontraba en las inmediaciones de Avia Terai, la pequeña perdió los signos vitales.
La situación obligó a los profesionales que la trasladaban a iniciar maniobras de reanimación. A pesar de los intentos realizados, no pudieron recuperar a la bebé.
La muerte abrió una serie de interrogantes que ahora deberá responder la Justicia: qué enfermedad tenía Alai, cuándo comenzó el cuadro que finalmente provocó su muerte y si existieron signos de alarma que no fueron detectados durante la primera consulta.
La familia denunció una contradicción en la versión médica
Otro de los puntos centrales de la presentación judicial está relacionado con una supuesta contradicción en las declaraciones.
Según la querella, un médico habría señalado que la bebé “había ingresado sin vida al nosocomio”. La familia cuestionó esa versión porque considera que no coincidiría con lo ocurrido durante el traslado y con la asistencia que habría recibido la pequeña.
Por ese motivo, solicitaron que la Justicia confronte las declaraciones con los registros oficiales.
La historia clínica, los horarios de ingreso y egreso, los registros de la ambulancia y las actuaciones realizadas por los profesionales podrían resultar determinantes para reconstruir la secuencia.
En una investigación por muerte dudosa, establecer una línea temporal precisa puede ser fundamental. Cada minuto previo al fallecimiento puede aportar información sobre el estado de la paciente y las medidas adoptadas por los profesionales.
Por eso, la querella pretende que se revisen todos los documentos disponibles para determinar si las distintas versiones coinciden o si existen diferencias que deban ser explicadas.
Qué dice la familia sobre la causa de muerte de la bebé
La causa del fallecimiento es otro de los grandes interrogantes del expediente.
De acuerdo con lo señalado por la familia, en la documentación aparece la palabra “dudoso” y también una referencia a la posibilidad de una “muerte súbita del lactante”.
Sin embargo, la familia considera necesario profundizar la investigación para conocer con precisión qué provocó la muerte de Alai.
Uno de los aspectos que genera mayor preocupación para la querella es que la bebé no fue sometida a una autopsia. Frente a esa situación, la madre solicitó que se disponga la exhumación del cuerpo y que se realicen los peritajes correspondientes.
La intención es obtener evidencia científica que permita determinar cuál fue la causa del fallecimiento.
La exhumación y los estudios forenses deberán ser evaluados y autorizados dentro del proceso judicial. Los resultados podrían aportar información relevante para determinar si se trató de una muerte natural, de una complicación médica no advertida o de cualquier otra circunstancia.
La mamá de Alai se presentó como querellante
Magalí Gorosito, madre de la bebé, se presentó en la causa como querellante particular.
Desde esa posición, busca intervenir en el proceso y solicitar medidas destinadas a esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte de su hija.
Entre sus pedidos se encuentra la necesidad de profundizar los peritajes, analizar la documentación médica y determinar qué ocurrió durante las distintas instancias de atención.
El objetivo central de la familia es conocer la verdad sobre lo sucedido. En particular, pretende establecer si hubo una falla en la evaluación inicial, si el cuadro clínico fue correctamente interpretado y si las decisiones adoptadas durante esas horas tuvieron alguna relación con el desenlace.
La investigación judicial deberá determinar cuáles de esos planteos tienen respaldo en las pruebas incorporadas al expediente.
La Justicia deberá reconstruir las últimas horas de Alai
A partir de ahora, uno de los principales desafíos será reconstruir cronológicamente las últimas horas de vida de la bebé.
Para ello, la Fiscalía podrá analizar distintos elementos: historia clínica, recetas, registros hospitalarios, documentación de la ambulancia, testimonios de familiares y profesionales, estudios médicos y peritajes.
También será importante establecer con exactitud qué síntomas tenía Alai cuando fue llevada por primera vez al hospital y cómo evolucionó posteriormente.
La diferencia entre una consulta inicial y un agravamiento posterior puede ser clave para determinar si existió una evolución imprevisible o si, por el contrario, había signos que requerían una intervención diferente.
La Justicia también tendrá que analizar la documentación relacionada con los medicamentos mencionados por la familia y determinar quién los indicó y en qué contexto.
Ninguno de estos elementos permite por sí mismo establecer responsabilidad penal. Para llegar a una conclusión será necesario contar con pruebas médicas y judiciales que permitan establecer una relación concreta entre las decisiones tomadas y el fallecimiento.
Qué investiga la Fiscalía de Investigaciones N° 1
La causa quedó radicada ante la Fiscalía de Investigaciones N° 1 de Presidencia Roque Sáenz Peña y fue caratulada como “muerte dudosa”.
La denominación utilizada en esta etapa no implica que exista una persona acusada por la muerte de Alai. Se trata de una investigación orientada a determinar las circunstancias del fallecimiento cuando todavía no está establecida de manera definitiva su causa.
Por ahora, no hay imputaciones ni condenas.
La Fiscalía deberá reunir evidencia suficiente para establecer si existió algún delito o si el fallecimiento tuvo una explicación médica que pueda ser determinada mediante los estudios correspondientes.
En paralelo, la familia busca que se incorporen nuevas pruebas y que se realicen los peritajes solicitados.
El pedido de exhumación y los peritajes, en el centro de la causa
La solicitud de exhumación representa uno de los puntos más sensibles del expediente.
La familia considera que, ante la ausencia de una autopsia inicial, los estudios posteriores podrían ayudar a despejar las dudas existentes sobre la causa del fallecimiento.
Los peritos deberán evaluar qué estudios pueden realizarse y qué información puede obtenerse a partir del cuerpo y de la documentación médica disponible.
A esto se sumará el análisis de los registros hospitalarios y de las circunstancias del traslado.
La combinación de evidencia médica, documental y testimonial será fundamental para intentar responder una pregunta central: qué ocurrió con Alai desde que comenzó con vómitos y dolor abdominal hasta que perdió la vida durante el traslado en ambulancia.
Una investigación que busca determinar qué ocurrió con la bebé
La muerte de Alai dejó a su familia atravesada por interrogantes y abrió una investigación que todavía se encuentra en una etapa inicial.
La denuncia plantea dudas sobre la primera atención, cuestiona determinados aspectos de la documentación médica y señala una supuesta contradicción respecto del estado en el que la bebé habría ingresado al hospital.
Sin embargo, todas esas cuestiones deberán ser comprobadas mediante pruebas.
La Justicia deberá establecer si las actuaciones médicas se ajustaron a los protocolos correspondientes, si el diagnóstico inicial fue adecuado, si los medicamentos fueron correctamente indicados y cuál fue finalmente la causa del fallecimiento.
Mientras tanto, la familia espera que los peritajes permitan esclarecer lo ocurrido.
El caso continúa bajo investigación y, hasta que no existan conclusiones judiciales, no puede atribuirse responsabilidad penal a los profesionales involucrados. La determinación de lo sucedido dependerá de la evidencia que pueda reunirse durante el proceso.
La causa por la muerte de la bebé de seis meses, entonces, permanece abierta y con varios interrogantes por resolver: desde el diagnóstico inicial y la atención recibida hasta la causa médica concreta que provocó el desenlace.