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Conmoción: motochorros mataron a un adolescente de 17 años cuando iba a la escuela con su papá

Lautaro Fabrizio Lionel Servín, un adolescente de 17 años, salió como cada día acompañado por su papá, Marcelo, con la intención de llegar a la escuela. Sin embargo, el trayecto que debía ser parte de una jornada habitual terminó marcado por una tragedia que conmocionó a todo el barrio.

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Conmoción: motochorros mataron a un adolescente de 17 años cuando iba a la escuela con su papá

Lautaro Fabrizio Lionel Servín, un adolescente de 17 años, salió como cada día acompañado por su papá, Marcelo, con la intención de llegar a la escuela. Sin embargo, el trayecto que debía ser parte de una jornada habitual terminó marcado por una tragedia que conmocionó a todo el barrio.

El joven fue asesinado por dos delincuentes que circulaban a bordo de una motocicleta durante un violento intento de robo. El ataque ocurrió cuando todavía era temprano y las calles comenzaban a llenarse de vecinos que se preparaban para iniciar sus actividades.

De acuerdo con la información reunida por los investigadores, el hecho ocurrió cerca de las 7:40 de la mañana, en inmediaciones de la calle Rivadavia, entre Torcaza y Benteveo. Lautaro caminaba junto a su padre cuando fueron sorprendidos por dos hombres que se desplazaban en una moto negra y roja, con características similares a una enduro XR o una Falcón.

Los dos atacantes llevaban casco, lo que dificultó en un primer momento la identificación de sus rostros. Según las primeras reconstrucciones del caso, los delincuentes se acercaron con intenciones de robo y comenzaron a amenazar a padre e hijo.

Lo que sucedió después convirtió un intento de asalto en un crimen inexplicable. Uno de los agresores sacó un arma y efectuó varios disparos contra ellos. Lautaro cayó al suelo tras recibir un impacto que terminaría siendo mortal, aunque en los primeros segundos quienes estaban cerca no lograban determinar qué había ocurrido.

La escena fue desesperante. El adolescente permanecía tendido en la calle mientras su papá intentaba comprender la situación y pedir ayuda. Algunos testigos indicaron que, pese a la gravedad del ataque, en un primer momento no se observaba claramente una herida de bala.

Pero segundos después todo cambió. Lautaro comenzó a convulsionar y los vecinos entendieron que la situación era mucho más grave de lo que parecía.

El desesperado intento por salvar al adolescente

Uno de los vecinos del lugar, al observar la desesperación de la familia, decidió intervenir. Sin esperar la llegada de una ambulancia, tomó la decisión de trasladar al joven de urgencia en una camioneta hasta el Hospital Oñativia.

El objetivo era ganar tiempo. Cada minuto podía ser determinante para salvarle la vida al adolescente.

Al ingresar al centro médico, los profesionales descubrieron finalmente la gravedad de las lesiones. Lautaro presentaba una herida de arma de fuego en la zona de la espalda, a la altura del hombro izquierdo.

Los médicos trabajaron para estabilizarlo, pero el estado del joven era crítico. Pese a los esfuerzos del personal de salud, Lautaro sufrió un paro cardíaco y murió.

La noticia golpeó duramente a su familia, a sus compañeros de escuela y a toda la comunidad de Almirante Brown, donde comenzó a multiplicarse el reclamo de justicia.

El padre del adolescente, Marcelo Servín, relató ante las autoridades los momentos de terror que vivieron. Según su declaración, ambos caminaban tranquilos cuando aparecieron los delincuentes en moto.

Después de los primeros disparos, Lautaro perdió el equilibrio y cayó. Pero, según el relato del hombre, los agresores no huyeron inmediatamente.

El testimonio de Marcelo sumó un dato escalofriante a la causa. El padre afirmó que escuchó a los atacantes decir una frase antes de volver a disparar: “No murió”.

Según su versión, al notar que el joven continuaba con vida, los delincuentes habrían efectuado nuevos disparos antes de escapar del lugar.

El padre explicó que su hijo incluso habría intentado reaccionar ante la situación y ayudarlo. Sin embargo, la violencia del ataque terminó siendo irreversible.

Los agresores escaparon por la calle Rivadavia en dirección hacia Presidente Perón y desaparecieron antes de que pudieran ser interceptados.

Testigos y vecinos, claves para reconstruir el ataque

La investigación comenzó a nutrirse con los testimonios de quienes presenciaron el hecho o escucharon los disparos.

Uno de los vecinos que intervino fue Walter Miguel Fernández, efectivo de Prefectura Naval, quien salió de su vivienda al escuchar la situación. Según contó, tomó su arma reglamentaria, se identificó como integrante de la fuerza y realizó un disparo al aire con la intención de detener a los delincuentes.

El efectivo no pudo determinar si alguno de los agresores resultó herido durante la huida.

Otro vecino, Federico Rodrigo Vallejos, aportó un relato que reflejó la violencia del episodio. Contó que escuchó una frenada y luego observó la escena. Según su declaración, llegó a escuchar gritos provenientes de los atacantes y varias detonaciones.

Su testimonio se convirtió en una pieza más dentro de una investigación que busca establecer exactamente cómo ocurrió el homicidio y quiénes fueron los responsables.

En el lugar del ataque, los investigadores realizaron un amplio operativo. La zona fue preservada para permitir el trabajo de los peritos, quienes recolectaron elementos que podrían ser importantes para la causa.

Entre los objetos secuestrados se encontró una vaina servida en la calle. Además, el arma del prefecto que intervino fue incautada para realizar los peritajes correspondientes y determinar si tuvo alguna relación con los disparos registrados.

Una investigación contrarreloj para encontrar a los responsables

La causa quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción N°4 descentralizada de Almirante Brown, que interviene bajo la carátula de “homicidio”.

Los investigadores comenzaron a trabajar sobre distintas líneas para identificar a los autores del ataque. Entre las primeras medidas se ordenó el relevamiento de cámaras de seguridad ubicadas en la zona, la toma de declaraciones a testigos y el análisis de pruebas recogidas en la escena.

La Policía Científica también participó del procedimiento para estudiar los elementos encontrados y reconstruir la secuencia del crimen.

El fiscal Schafer se presentó tanto en el hospital como en la dependencia policial para seguir de cerca las primeras horas de la investigación.

Mientras tanto, la División de Investigaciones (DDI) quedó a cargo de las tareas destinadas a encontrar a los dos sospechosos. Uno de los principales objetivos es determinar si los atacantes participaron previamente en otros hechos similares ocurridos en la zona.

El caso generó una profunda conmoción porque la víctima era un adolescente que simplemente se dirigía a la escuela acompañado por su padre.

La violencia del ataque y las circunstancias en las que ocurrió provocaron indignación entre los vecinos, quienes volvieron a expresar preocupación por la inseguridad y por la presencia de delincuentes que utilizan motocicletas para cometer robos rápidos.