Graciela Martínez era abogada y fue asesinada por su hijo (Gentileza: Diario Anticipos)
El martes 23 de junio había atacado a su padre en una empresa metalúrgica ubicada en el barrio porteño de Villa Lugano. Tras una discusión, lo apuñaló con una navaja retráctil y escapó en una camioneta Ford EcoSport hasta ser detenido por efectivos de la Policía de la Ciudad sobre la avenida General Paz. El hombre sobrevivió al ataque y permanece internado en el Hospital Santojanni.
La mentira para ocultar el crimen
De acuerdo con la investigación judicial, Graciela Martínez había sido asesinada varios días antes, el viernes 19 de junio, durante una discusión con su hijo en la vivienda familiar. Los investigadores sostienen que, tras cometer el crimen, el joven envolvió el cuerpo en bolsas de consorcio y lo enterró en el patio trasero de la casa para ocultar el homicidio.
Durante los días siguientes intentó sostener una coartada. Cada vez que algún vecino preguntaba por la mujer, respondía que "se había ido de viaje", buscando justificar su ausencia.
La confesión que permitió encontrar el cuerpo
El caso dio un giro inesperado mientras el sospechoso permanecía detenido por el intento de homicidio de su padre. Según la investigación, durante una visita en el lugar de detención, Costa Martínez le confesó a un amigo que también había asesinado a su madre y le indicó el lugar exacto donde había escondido el cuerpo.
Conmocionado por la revelación, el hombre acudió inmediatamente a las autoridades y aportó la información que permitió activar un operativo de urgencia en Castelar. Con una orden del Juzgado de Garantías N° 5 de Morón, efectivos de la Policía Bonaerense allanaron la vivienda y encontraron el cadáver enterrado en el fondo del terreno.
El lugar en donde encontraron enterrado el cuerpo de la víctima.
Cómo sigue la investigación
La causa quedó en manos del fiscal Javier María Ghessi, titular de la UFI N° 1 de Morón, quien imputó a Carlos Ignacio Costa Martínez por homicidio calificado por el vínculo. Se trata de uno de los delitos más graves previstos por el Código Penal argentino y contempla como única pena posible la prisión perpetua.
Mientras continúan las pericias y la recolección de pruebas, la Justicia busca reconstruir con precisión la secuencia del crimen y determinar si existieron antecedentes de violencia familiar que permitan explicar el brutal desenlace.