El principal sospechoso del asesinato del ex rugbier argentino Federico Martín Aramburu fue arrestado durante la madrugada de este miércoles en Hungría, según informó la Fiscalía de París.
El principal sospechoso del asesinato del ex rugbier argentino Federico Martín Aramburu fue arrestado durante la madrugada de este miércoles en Hungría, según informó la Fiscalía de París.
Se trata de Loïk Le Priol, un militante de extrema derecha con quien Federico Martín Aramburu mantuvo una discusión en un conocido bar del céntrico distrito 6 de la capital francesa, tras la cual se produjo un tiroteo que acabó con la vida del deportista de 42 años.
El arresto de Le Priol se produjo dos días después de que la policía francesa detuviera en París a su novia, que conducía el coche en el que se dio a la fuga con otro cómplice, que también disparó contra Aramburu y que sigue en paradero desconocido.
De acuerdo al medio Le Point, Loïk Le Priol es un activista de extrema derecha que tiene antecedentes violentos. El periódico francés detalló que este hombre fue militar y se desempeñó como comando marino. Además, está vinculado a un caso de agresión en 2015 y se lo investiga por tortura.
Según se pudo reconstruir, el rugbier se había juntado a cenar con cinco amigos en un conocido restaurante argentino de capital de Francia. Alrededor de las 2 de la mañana, Aramburu se quedó sólo esperando a Shaun Hegarty, su socio comercial y también excompañero en el club Biarritz Olympique.
Una vez que se encontraron, ambos fueron al local gastronómico Le Mabillon, ubicado en el barrio de Saint-Germain. Como detalló A24, el argentino se paró en búsqueda de algo y se habría chocado con uno de los atacantes. Entonces, comenzó una discusión que fue en escalada y terminó a los golpes.
Tras ser separados, el otro grupo se retiró del lugar y fue en búsqueda del arma homicida. A la media hora, volvieron al bar y lo esperaron a la salida. Fue entonces, cuando se enredaron nuevamente en golpes, y ante la resistencia de Federico Martín Aramburu, lo balearon.
El argentino quedo tendido en plena calle parisina, y los asesinos huyeron a pie, dejando la camioneta Jeep verde militar en la que se trasladaban.