La justicia ordenó la detención domiciliaria de Silva, que fue imputada por el delito de "lesiones agravadas por el vínculo", un tipo penal que contempla un agravante por la relación familiar entre víctima y victimaria. La mujer, de 36 años, quedó a cargo del cuidado de su hija, pero con monitoreo electrónico mediante una tobillera, además de una restricción de acercamiento hacia el denunciante.
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Silva, detenida tras la muerte del rugbier.
Nueva causa, mismo juzgado
De acuerdo al comunicado oficial, la causa quedó bajo la órbita de la misma fiscalía que llevó adelante la investigación del homicidio de Fortunato. Además, Silva también presentó una denuncia propia en la Unidad Fiscal de Violencia de Género, que fue anexada al expediente en curso, aunque no trascendieron detalles sobre su contenido.
El Cuerpo Médico Forense fue convocado para realizar peritajes y determinar el alcance de las lesiones en el denunciante. Se espera que en los próximos días se sumen los testimonios del entorno familiar y se analicen los antecedentes de Silva para definir si corresponde o no una prisión efectiva.
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Una historia marcada por la tragedia
El nombre de Julieta Silva se hizo conocido en 2017, cuando protagonizó uno de los casos policiales más resonantes de la década en Mendoza. En la madrugada del 9 de septiembre de ese año, atropelló con su vehículo a Genaro Fortunato, de 25 años, a la salida del bar “La Mona” en San Rafael.
Según reconstruyó la Justicia en el juicio posterior, la mujer salió del lugar en su Fiat Idea y, al avanzar, embistió a Fortunato, que se había tirado al suelo detrás del auto, supuestamente para impedir que ella se fuera. El joven sufrió un aplastamiento de cráneo, lo que le provocó la muerte inmediata.
Durante el proceso judicial, la defensa de Silva sostuvo que se trató de un accidente y que la mujer no lo vio por la baja visibilidad. Sin embargo, los querellantes insistieron en que había intencionalidad, ya que la pareja habría mantenido una discusión previa y la mujer estaba en condiciones de frenar.
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Julieta Silva durante el juicio por el homicidio de Fortuunato.
Finalmente, el tribunal integrado por los jueces Rodolfo Luque, Julio Bittar y María Eugenia Laigle resolvió condenarla por “homicidio culposo agravado”, dictándole una pena de tres años y nueve meses de prisión, más ocho años de inhabilitación para conducir. El fallo fue polémico, ya que los familiares de Fortunato exigían una condena mayor.
Actualidad y monitoreo judicial
Desde que recuperó la libertad, Silva había mantenido un perfil bajo. La aparición de esta nueva denuncia por violencia de género y lesiones reabre el debate sobre su comportamiento y estado psicológico. El caso vuelve a instalar su nombre en la escena pública y activa nuevamente los protocolos de riesgo por antecedentes penales.
Voceros judiciales explicaron que la prioridad actual es garantizar la protección de la víctima y la integridad de la hija que tienen en común. Por eso, la fiscalía actuó con celeridad al establecer la restricción de acercamiento, el control mediante tobillera y el seguimiento interdisciplinario del entorno familiar.
Mientras tanto, el expediente continúa su curso y se espera que en los próximos días se defina si Silva permanece en prisión domiciliaria o se le dicta prisión preventiva. La evolución de la investigación y los resultados de los peritajes forenses serán claves para esa decisión.