La ambulancia tardaba en llegar. No por negligencia, sino por la distancia y la complejidad del terreno. En esos minutos eternos, Melina y Juan José tuvieron que hacer lo impensado: reanimar a un niño en plena arena, sin equipamiento, sin oxígeno y sin un equipo médico completo.
Maniobras de reanimación en condiciones extremas
Con la ayuda de bomberos que se encontraban en la zona, comenzaron las primeras maniobras. “La frecuencia cardíaca bajaba, yo lo veía dejar de respirar y no tenía absolutamente nada para asistirlo”, recordó Melina. El momento más dramático llegó cuando el niño entró en paro cardiorrespiratorio, justo cuando la ambulancia finalmente arribó al lugar.
“Fue una secuencia de segundos”, explicaron. Oxígeno, vía periférica, masaje cardíaco, intubación. Todo ocurrió en un escenario que parecía sacado de una película, pero con una diferencia brutal: la vida de un chico dependía de cada maniobra.
La intervención de una enfermera entrenada fue clave para lograr canalizar una vía en un cuerpo colapsado. “Le pasamos líquidos a presión, y ahí hizo el paro. Lo reanimamos y logramos estabilizarlo lo suficiente para trasladarlo”, relataron.
La sospecha clínica: lesiones internas graves
Desde el primer contacto, Melina tuvo una sospecha clara. No había heridas externas visibles, pero el abdomen distendido y el estado general indicaban una lesión interna grave, posiblemente hepática o esplénica. Son órganos altamente irrigados y muy vulnerables ante desaceleraciones violentas, como las que se producen en choques con UTV.
“Lo otro que también sospechábamos era una lesión pulmonar”, agregó Juan José, quien remarcó que estos vehículos no están preparados para transportar niños, ni en diseño ni en sistemas de seguridad.
El traslado y la llegada al hospital
Melina se subió a la ambulancia y acompañó el traslado hasta el Hospital de Pinamar. Durante el recorrido, informó al equipo médico cada paso realizado: el paro, las maniobras de reanimación, las drogas administradas y el volumen de líquidos infundidos.
El ingreso fue directo a quirófano. El diagnóstico confirmó lo peor: lesión hepática severa, con sangrado activo. El niño fue sometido a una cirugía de urgencia para realizar un taponamiento quirúrgico que permitiera contener la hemorragia. Luego, quedó internado en terapia intensiva, con pronóstico reservado y la posibilidad de nuevas intervenciones.
“La formación no te prepara para esto”
Melina, pediatra y neonatóloga, está acostumbrada a reanimar bebés en contextos controlados, con equipos completos y personal especializado. Pero esta vez fue distinto. “La formación no te prepara para ver a un chico tirado en la arena, con su papá llorando encima, sin nada para asistirlo”, confesó.
Juan José coincidió y fue más allá: cuestionó la falta de infraestructura sanitaria permanente en La Frontera. “No es si va a pasar o no. Sabemos que va a pasar. Entonces debería haber una ambulancia equipada en forma permanente. En estos casos, los segundos definen la vida o la muerte”, cerró.