"La Policía llegó a mi casa en cinco minutos. Uno de los efectivos ingresó, dijo 'alto, policía' y fue una balacera. Ese hombre nos salvó la vida", expresó Silvana. "Los agentes nos dijeron que las armas de estos tipos eran terribles"
"Cada vez que los quería mirar, me pegaban en la cara. Empecé a rezar porque ya no me quedaba otra. Les dábamos todo lo que teníamos y querían más", precisó la mujer en su angustiante relato. Y agregó: "Si no le dábamos más dinero, mataban a mi hijo".
"Mi papá murió hace un año y yo solo le pedía que nos dejaran con vida. Uno de mis hijos se quiere ir del país y yo también", concluyó Silvana.