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El secuestro del padre de Pablo Echarri: impostores, el ruego a los medios y un final lleno de emoción

El 24 de octubre de 2002, Antonio, el padre del actor Pablo Echarri, fue secuestrado en su puesto de diarios del barrio Crucecita, en Avellaneda.
por Ayelén Bonino | 22 de octubre de 2022 - 07:27
El secuestro del padre de Pablo Echarri: impostores, el ruego a los medios y un final lleno de emoción

Antonio Echarri celebra con su hijo Pablo tras su liberación. Foto: NA. 

El jueves 24 de octubre de 2002 Antonio Echarri abrió su puesto de diarios y revistas del barrio Crucecita, en Avellaneda, como todos los días. Poco antes de que los primeros rayos del sol despuntaran, los jóvenes que trabajan con él salieron a realizar el reparto, pero se sorprendieron cuando, al regresar, se encontraron con el local vacío.

El primer llamado de los secuestradores del padre de Pablo Echarri se produjo horas después. "Si vemos un sólo policía cerca, le volamos la cabeza", le dijeron a la familia. La cifra que exigían era de un millón de pesos y el actor les pedía tiempo para juntar la plata. La situación se tornaba más compleja aún porque Antonio sufría de diabetes y problemas cardíacos, cuadro que se podía agravar en el curso de su encierro.

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Pablo Echarri junto a su padre, Antonio, a fines de 2002. Foto: NA.

La noticia se esparció como un reguero de pólvora con un frenetismo inusual. En los días posteriores, decenas de móviles se apostaron en la casa del barrio Crucecita, se filtraron audios de las conversaciones con los secuestradores en la televisión y hasta se llegó a correr la versión de que Antonio Echarri estaba muerto. Sin embargo, las negociaciones continuaban.

El sábado 26, Pablo Echarri pidió a los captores una prueba de vida y logró bajar la cifra del rescate a 200.000 pesos. Para ese entonces, el club Independiente ofreció la recaudación de un partido para el rescate de Antonio, que era un hincha ferviente de la entidad.

Uno de los momentos de mayor tensión se vivió cuando, el martes 29 de octubre de 2002, Pablo Echarri abandonó su casa por una calle paralela, escondido dentro de un vehículo. Según consignó la prensa por entonces, a las 23.05 de ese día se dirigió a la esquina de Hipólito Yrigoyen y Pichincha, donde dejó una bolsa de consorcio con la plata y regresó junto a su familia.

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Sin embargo, el destino le jugó una mala pasada. El dinero lo recogió un grupo de impostores -cuatro hombres y dos mujeres- que se había entrometido en las negociaciones para secar rédito económico. Antonio no fue liberado y, mientras los farsantes eran detenidos, los verdaderos secuestradores volvieron a comunicarse con Pablo para entablar una nueva negociación.

La angustia de la familia no paraba de escalar, hasta que el 30 de octubre Pablo Echarri salió a la puerta de su casa junto a su hermana Rosana e imploró: "¡Por favor! ¡A los medios de prensa, pongan un manto de silencio y de piedad! ¡Por mí, por mi familia y por mi papá! ¡A los policías, dejen el camino libre... dejen la calle para que puedan liberar a mi papá!”.

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El secuestro del padre de Pablo Echarri y un final lleno de emoción

Antonio Echarri fue liberado esa misma noche por la policía en una vivienda de la localidad bonaerense de Burzaco. La imagen más emotiva ocurrió cuando se reencontró con su hijo Pablo por la noche. En medio de la alegría de los vecinos, se abrazaron y se metieron en su casa de Pico 911, de Villa Domínico, para salir más tarde a saludar desde la terraza.

Según consignaron los medios por entonces, el hombre se encontraba en buen estado de salud: los secuestradores le habían suministrado los medicamentos que necesitaba. Incluso, le habían dado alimentos de buena calidad.

"Me trataron muy bien, nunca me vendaron o amordazaron y me dejaron el mejor colchón de la casa para que descansara", contó días después. "Hubo gente que vendió mi imagen y la tranquilidad de mi familia por dos puntos de rating", denunció sobre el accionar de los medios.

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En los días siguientes se detuvieron a seis personas implicadas en el hecho, entre ellos un sargento retirado de la Policía Federal. Algunos de los secuestradores eran Ezequiel Di Cugno, Juan Maciel, Pablo Mettica, Fabian Mónaco y Juan Torres. Todos terminaron con condenas de entre 8 a 18 años por ese y otros casos.

También se llegó a detener a un joven que trabaja en la producción del programa "Implacables", conducido por Mauro Viale en Canal 9, por haberles facilitado el número de celular de Pablo Echarri a los captores. Antonio murió el 3 de noviembre de 2009, junto a su familia.

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