Historias Reales

Matías Berardi: la cruel historia del adolescente secuestrado al que nadie quiso ayudar

Matías Berardi fue secuestrado el 28 de septiembre de 2010 mientras volvía a su casa de bailar. El joven, de tan sólo 16 años, intentó escapar, gritó por ayuda y el desenlace fue fatal.
Ayelén Bonino
por Ayelén Bonino |
Matías Berardi tenía solo 16 años. 

Matías Berardi tenía solo 16 años. 

Matías Berardi luchó por su vida hasta el último momento. Tenía solo 16 años cuando el 29 de septiembre de 2010 intentó escapar de sus captores tras protagonizar un secuestro extorsivo mientras volvía de bailar. Ese día, el adolescente corrió, gritó y rogó por ayuda en plena calle, pero ninguno de los vecinos con los que se cruzó lo quiso escuchar.

El caso, que terminó en tragedia, conmocionó a la opinión pública y más de una década después la familia de Matías Berardi pide justicia a la espera de un nuevo juicio que comenzará en las próximas semanas.

Matías Berardi: crónica de un secuestro y un trágico final

Matías Berardi dejó su casa en Ingeniero Maschwitz alrededor de las 21.30 del lunes 27 de septiembre de 2010 para viajar, primero en un colectivo y después en una combi, en dirección a un boliche de la Costanera Norte en la Ciudad de Buenos Aires.

En el lugar, se celebraba un cumpleaños y también una fiesta de egresados de un colegio secundario.

Pasada la noche, el adolescente inició el camino de regreso a su hogar sin saber que serían sus últimas horas. Viajó en la misma combi junto a otros chicos y se bajó alrededor de las 5.45 del martes siguiente en la Ruta 26 y Panamericana, Ramal Pilar.

En ese tramo, fue sorprendido y capturado por una banda de secuestradores que estaba liderada por Richard Fabián Souto e integrada por su esposa, sus hijas, sus cuñados y hasta otros allegados. Ese fue el inicio del final.

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Minutos después de la captura, María Inés Daverio, la madre del menor, recibió en su celular el llamado que ningún padre quiere escuchar. Desde el teléfono de su hijo, una voz masculina le informaba que Matías había sido secuestrado y le exigía mil pesos por su liberación.

Según consta en la causa, ese fue la primera de una serie de ocho comunicaciones que se repitieron a lo largo del día, en las que los extorsionadores le exigían a la familia cifras cada vez más abultadas, hasta llegar a los treinta mil pesos.

Matías escapó, pero nadie lo quiso ayudar

Una vez capturado, Matías fue maniatado y encerrado dentro de un taller de herrería propiedad de Souto, ubicado en Benavidez. Pasaron 14 largas horas de golpes y amenazas, hasta que el joven decidió escapar. Sin embargo, el desenlace del secuestro no pudo ser más cruel.

Según el expediente, alrededor de las 19.20 de ese martes logró saltar una reja y escapar hacia el parque que rodeaba la herrería. Allí, llegó una calle, donde pidió ayuda. Al mismo tiempo, tres mujeres, parte del clan de los secuestradores, anunciaban a viva voz que el fugitivo era un “ladrón” que había intentado asaltar su casa.

La secuencia es impactante. Un vecino que vivía enfrente del domicilio de la familia Souto, contó que ese día, entre las 19 y 20.30, iba a entrar a su casa con su hija, cuando se le acercó un chico que gritaba y le suplicaba por un celular porque “lo tenían secuestrado”. Ante su falta de reacción, el adolescente huyó.

No fue el único en ver lo que pasaba. Otro testigo que caminaba por la calle contó que, al pasar frente al inmueble de los Souto, vio saltar por arriba del portón a un menor que le preguntaba con desesperación dónde se encontraba y corría nervioso.

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En el mismo sentido, declaró la dueña del quiosco que se encontraba frente a la herrería. Según la mujer, ese día miraba televisión en su local, cuando sonó el timbre y se acercó a una de las ventanas un chico que decía que lo habían secuestrado y pedía que llamaran a la policía.

Segundos después, un remisero que se encontraba junto a su nieto y un compañero de trabajo en la zona afirmó que por esas horas un adolescente consternado intentó abrirle la puerta delantera de su auto. El hombre decidió acelerar al escuchar desde otro vehículo que se trataba de un "delincuente".

Mientras rogaba por su vida, los captores de Matías comenzaron una feroz cacería arriba de un Chevrolet Astra gris. Como un cruel mensaje del destino, el raid terminó a metros de las puertas del Cementerio de Benavidez, donde la víctima fue nuevamente interceptada y encerrada.

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El brutal final

Con el menor otra vez en cautiverio, los malhechores intentaron jugar una última carta. Casi una hora después del intento de fuga, uno de los secuestradores, identificado como Néstor Facundo Maidana Calveira, llamó al padre de Matías para chequear cuánto dinero habían logrado reunir. Era un total de 6 mil pesos.

Fue entonces que el clan familiar decidió lo peor. En la madrugada del miércoles 29, Richard Fabián Souto y Néstor Facundo Maidana trasladaron a Matías hasta un camino de tierra ubicado a dos kilómetros de la Rotonda de Avenida Rivadavia, en la localidad de Campana, donde le dispararon dos veces.

Uno de los tiros impactó en la parte superior de la espalda del joven y le provocó la muerte en el acto. Según el análisis de los especialistas, el deceso ocurrió entre las 2 y las 7 horas. El hallazgo del cuerpo se produjo a las 17 horas de ese mismo día y a partir de un llamado anónimo al 911 se logró dar con los captores.

En 2013, el Tribunal Oral Federal N° 3 de San Martín condenó a prisión perpetua a cinco integrantes de la banda extorsiva, mientras que los demás fueron sentenciados a penas entre 17 y 24 años de prisión. En las próximas semanas comenzará un nuevo juicio tras la revocación de la absolución de una de las imputadas que al momento del hecho era menor de edad.

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