Los datos con los que se logró ubicar y detener al prófugo fueron aportados por el Departamento Inteligencia Contra el Crimen Organizado de la PFA que, según las fuentes consultadas, realizó diversas tareas investigativas, logrando así establecer distintas identidades, números telefónicos, plataformas digitales utilizadas para comunicarse, vehículo empleado para fugarse y salir del país, entre otras circunstancias.
“Como consecuencia de las tareas de campo, el personal policial logró establecer la ubicación exacta donde se encontraría residiendo en la República del Paraguay. La información obtenida fue retransmitida a través de la oficina Interpol Paraguay a la autoridades correspondientes y así se hizo el allanamiento donde se logró capturarlo”, explicó a Télam un jefe policial involucrado en la investigación.
El femicidio de Ferni Ayala
Desde el principio de la investigación, la principal sospecha de los investigadores era que Rojas, quien tiene recursos económicos porque se dedica a ser prestamista, había logrado refugiarse en Paraguay, su país natal, por algún paso clandestino o con documentación falsa, en las casi 24 horas que tuvo para huir desde que se cometió el crimen hasta que fue descubierto.
El femicidio de Ferni Ayala (28) se cometió la madrugada del 19 de febrero último, en el primer piso de la casa 187 ubicada sobre la calle Lavardén, manzana 18, del barrio 21-24 Zavaleta, situado en Barracas, al sur de la Ciudad de Buenos Aires, pero fue descubierto al día siguiente, la madrugada del día 20.
Agentes de la Comisaría Vecinal 4D fueron convocados al lugar y constataron que Ayala yacía asesinada, luego de que dos de las hermanas de la víctima que horas antes habían formulado la denuncia por averiguación de paradero, derribaran con ayuda de un vecino la puerta del departamento y hallaran el cadáver.
Al ingresar a la vivienda, los uniformados hallaron el cuerpo de Ferni tirado en una habitación, boca arriba, vestida con ropa de cama y con al menos dos impactos de bala en el pecho. A su vez, los peritos constataron que Ayala llevaba varias horas fallecida.