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La conmovedora historia detrás de la muerte de Zaira, la chica que "iluminaba todo" con su sonrisa

Hay personas que tienen una forma especial de iluminar los lugares donde están. No necesitan grandes gestos ni palabras llamativas: alcanza con una sonrisa, una mirada o la manera en la que acompañan a quienes las rodean. Así describían a Zaira Mariel Lunge, la adolescente santafesina que había cumplido 17 años el pasado 19 de junio y que, apenas unos días después, murió en una tragedia vial que dejó una profunda conmoción en toda la región.

01 de julio de 2026 - 09:57
La conmovedora historia detrás de la muerte de Zaira, la chica que iluminaba todo con su sonrisa

Hay personas que tienen una forma especial de iluminar los lugares donde están. No necesitan grandes gestos ni palabras llamativas: alcanza con una sonrisa, una mirada o la manera en la que acompañan a quienes las rodean. Así describían a Zaira Mariel Lunge, la adolescente santafesina que había cumplido 17 años el pasado 19 de junio y que, apenas unos días después, murió en una tragedia vial que dejó una profunda conmoción en toda la región.

El accidente ocurrió durante la madrugada y terminó con la vida de cuatro jóvenes. La noticia golpeó especialmente a la localidad de Zavalla, donde Zaira era conocida, querida y recordada por su alegría, su dedicación al patinaje y una personalidad que, según sus familiares, amigos y docentes, dejaba una marca en cada persona que la conocía.

Para muchas familias, uno de los momentos de mayor preocupación llega cuando sus hijos adolescentes salen por la noche. La espera hasta recibir un mensaje avisando que llegaron bien puede parecer interminable. En muchos hogares, la calma recién aparece cuando el teléfono finalmente suena y confirma que todo está en orden.

Pero esa madrugada ocurrió lo contrario. Lo que comenzó como una salida entre amigos terminó transformándose en una escena de dolor que todavía cuesta asimilar.

Durante la noche del viernes, cuatro chicas de 17 años viajaban junto a dos jóvenes de 24 y 20 años a bordo de un Peugeot 208. Habían salido desde la zona de Zavalla y tomaron la ruta nacional 33 en dirección a Casilda, con la intención de compartir una noche como cualquier otra, propia de jóvenes que buscaban divertirse y disfrutar de un momento juntos.

Horas después, cuando ya había comenzado la madrugada del domingo, decidieron cambiar el rumbo. La idea era ir hasta Rosario para comer hamburguesas. El trayecto implicaba cerca de una hora de viaje, por lo que tomaron la ruta provincial S26, con dirección hacia Carcarañá.

Sin embargo, a pocos kilómetros de su destino, ocurrió la tragedia.

El vehículo llegó a una curva cerrada y peligrosa ubicada antes de un paso ferroviario. Según la reconstrucción inicial de los investigadores, el auto circulaba a una velocidad elevada. En ese punto perdió estabilidad, salió del control del conductor y comenzó a dar varios tumbos.

El impacto fue devastador. El Peugeot terminó completamente destruido y varios de sus ocupantes fueron despedidos del habitáculo.

Cuando los bomberos voluntarios llegaron al lugar, todavía predominaba la oscuridad de la madrugada. La escena era desoladora: cinco jóvenes estaban fuera del vehículo, tendidos sobre el pasto, mientras que otra chica había quedado atrapada dentro del auto.

Una de las sobrevivientes fue Mora W., una joven de 17 años oriunda de la localidad de Fuentes. Sufrió una grave lesión en la columna y fue trasladada al Hospital Centenario de Rosario, donde permaneció internada.

Su familia relató que, debido al estado en el que quedó después del choque, todavía no conocía completamente la dimensión de lo ocurrido. Su abuela Estela contó que Mora solamente recuerda algunos momentos posteriores al accidente.

“Lo único que ella recuerda es que la sacaron del auto y que la mantuvieron despierta”, relató la mujer. También destacó el accionar de Fausto, quien habría permanecido hablándole para evitar que perdiera el conocimiento.

“Siempre voy a estar agradecida por haberla ayudado”, expresó sobre el joven que luego quedó detenido en el marco de la investigación.

La primera víctima fatal identificada fue Lola Gironacci, también de 17 años. Era vecina de Zavalla y cursaba sus estudios secundarios en la institución EESOPI 8167. Sus compañeros la describieron como una chica llena de proyectos, con planes para el futuro y la ilusión de compartir su viaje de egresados.

Horas después se confirmó la muerte de su amiga Sabrina Jazmín Correa, otra adolescente de 17 años. Ambas habían compartido años de amistad y soñaban con cerrar su etapa escolar juntas.

También falleció Ramiro Tripiana, de 24 años, oriundo de Pérez, una ciudad cercana a Rosario. Su muerte generó un fuerte impacto entre sus familiares y amigos.

Su novia, Abril, salió a defender su memoria luego de que aparecieran comentarios negativos en redes sociales tras conocerse el accidente. La joven aseguró que quienes hablaban de él no conocían realmente la persona que era.

“Me regaló seis años hermosos de relación. Era alguien maravilloso, con un corazón enorme”, expresó. Además, describió el dolor de su familia ante una pérdida que cambió sus vidas para siempre.

En un primer momento, algunas versiones indicaban que Ramiro era quien conducía el Peugeot, debido a que el vehículo era suyo. Sin embargo, con el avance de la investigación y el análisis de cámaras de seguridad, los investigadores determinaron que quien manejaba era un joven identificado como Fausto G., de 20 años.

Luego de recibir atención médica en el Hospital San Carlos de Casilda, el conductor fue dado de alta y quedó detenido. Fue trasladado a la Alcaidía Departamental de la Unidad Regional IV, mientras continúa la investigación judicial.

El fiscal Emiliano Ehret quedó a cargo del expediente y adelantó que el joven será imputado por homicidio culposo agravado por la conducción imprudente de un vehículo automotor y lesiones gravísimas.

Además, se realizaron estudios sobre todos los ocupantes del automóvil para establecer si existía presencia de alcohol o sustancias en sangre al momento del accidente. Los resultados serán incorporados a la causa.

Mientras avanza la investigación, el dolor de las familias se convirtió en el centro de la escena. Son padres, hermanos, abuelos y amigos intentando comprender cómo una noche que parecía normal terminó dejando una ausencia imposible de llenar.

El papá de Lola, Luis Alberto, la despidió con un mensaje desgarrador en redes sociales: “Fuiste, sos y serás siempre la piquitina de papá, volá bien alto, amor mío”.

La localidad de Zavalla, ubicada a unos 20 kilómetros al sudoeste de Rosario, quedó sumida en el silencio. Sus habitantes acompañaron a las familias y recordaron a los jóvenes que perdieron la vida.

Pero entre todos los nombres, el de Zaira quedó especialmente ligado a una imagen: su sonrisa.

La adolescente había dedicado gran parte de su vida al patinaje artístico. Desde niña practicaba esta disciplina y rápidamente comenzó a destacarse. En 2019 había conseguido un título en el Open Internacional, una competencia que marcó una etapa importante en su trayectoria deportiva.

El club Nueva Unión, donde compartió entrenamientos y momentos con otras patinadoras, publicó una despedida cargada de emoción.

“Querida y hermosa Zai, no es fácil entender tu partida ni explicar tanto dolor, pero sabemos que nos dejás mucho amor”, escribieron quienes compartieron años con ella.

También recordaron sus viajes a torneos, sus conversaciones, sus momentos de enojo y, especialmente, esa sonrisa que se convirtió en un símbolo para quienes la conocieron.

“Pequeña gigante llena de sueños, te llevaremos siempre en nuestros corazones”, expresaron.

Su profesora de inglés, Mariana Kanarek, también compartió un mensaje conmovedor. La recordó como una joven brillante, amable y con una energía especial.

“Siempre la voy a recordar así, hermosa y buena persona. Dejó un vacío enorme con su partida”, escribió.

En la escuela N° 605 de Zavalla, donde Zaira cursaba cuarto año, suspendieron actividades en señal de duelo. La institución acompañó a su familia, a sus compañeros y a toda la comunidad educativa.

“No hay palabras. Sólo abrazar y sostenernos en su memoria y recuerdo”, expresaron desde la escuela.

Este miércoles, familiares y amigos se reunieron para darle el último adiós en el cementerio San Carlos de Pérez. Allí estuvieron sus padres, hermanos, abuelos, familiares, compañeros y todas aquellas personas que compartieron algún momento de su vida.

La tragedia dejó una herida profunda. Pero quienes conocieron a Zaira aseguran que quedará algo más fuerte que el dolor: el recuerdo de una adolescente con sueños, con talento y con una sonrisa capaz de iluminar a quienes estaban cerca.

Una sonrisa que, incluso después de su partida, continúa siendo la forma en la que muchos eligen recordarla.

FUENTE: Clarín
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