La gestora detenida Flavia Lorena Bomrad, una de los cuatro detenidos por el crimen del empresario Fernando Pérez Algaba, negó haber tenido alguna participación en el homicidio cuando declaró ante el fiscal Marcelo Domínguez.

La gestora detenida por el crimen del empresario descuartizado negó su participación ante el fiscal. (Télam)
La gestora detenida Flavia Lorena Bomrad, una de los cuatro detenidos por el crimen del empresario Fernando Pérez Algaba, negó haber tenido alguna participación en el homicidio cuando declaró ante el fiscal Marcelo Domínguez.
A su vez, Bomrad defendió a los prófugos Maximiliano Pilepich y Nahuel Vargas, sobre quienes pesa un pedido de captura nacional e internacional por haber admitido que estuvieron con la víctima el día que desapareció.
La mujer de 38 años fue la única de los cuatro detenidos por el asesinato de Pérez Algaba que aceptó declarar en las indagatorias ante el fiscal titular de la Unidad Funcional de Instrucción 5 de Lomas de Zamora, que les imputó el delito de "homicidio cuádruplemente agravado por el empleo de arma de fuego, por concurso premeditado de dos o más personas, por alevosía, por placer, codicia, y falso testimonio".
Estas cuatro detenciones se produjeron en el marco de los 18 allanamientos simultáneos realizados ayer en distintos domicilios del conurbano bonaerense y la Capital Federal. Los otros detenidos fueron identificados como Matías Ezequiel Gil, Fernando Gastón Martín Carrizo, Luis Alberto Contreras.
Para fundamentar los pedidos de arresto Maximiliano Pilepich y Nahuel Vargas, el fiscal hizo hincapié en pruebas basadas en análisis de las comunicaciones y movimientos de los celulares que utilizaban la víctima y los sospechosos.
Domínguez afirmó que el móvil del crimen del empresario Pérez Algaba fue una deuda por 50.000 dólares y por 17 terrenos que el imputado Pilepich debía entregarle a la víctima, quien, con el fin de cobrarla, fue la tarde del 18 de julio hasta el predio de General Rodríguez a encontrarse con él.
Camino a ese campo, donde se cree pudo ser capturado y asesinado, "Lechuga" reconoció en un mensaje de audio que temía por su vida ante la posibilidad de ser baleado, según las pruebas aludidas por el fiscal.
En el mismo escrito -al que tuvo acceso Télam-, el representante del Ministerio Público consideró que, más allá de sus negocios en común, entre Pilepich y Pérez Algaba existía "una relación de amores y odio, en la que se advierte y se puede afirmar la existencia de discusiones peleas y amenazas que se efectuaban entre ambos".
Incluso hace mención a un antecedente en el que el ahora acusado "le había efectuado disparos de arma de fuego" hacia la víctima, aunque sin herirlo, en el mismo campo de General Rodríguez.
En un primer tramo de su acusación, el fiscal sostiene el agravante de un homicidio por "codicia" al entender "que existía una acreencia de la víctima para con Maximiliano Pilepich" y que el crimen ocurrió "luego de suscribir un documento de reconocimiento de deuda en una escribanía".