"Escuchamos los disparos y nos tiramos al suelo. Esto es tierra de nadie, ya no se puede vivir así", relató un vecino, que prefirió no revelar su identidad por miedo a represalias. Otros residentes aseguraron que el sonido de las balas se ha vuelto cotidiano y que la inseguridad los obliga a encerrarse temprano en sus casas.
A pocas horas del crimen, la Policía de Tucumán llevó a cabo operativos en distintos puntos de la ciudad y logró la detención de dos sospechosos, uno de ellos menor de edad. Ambos fueron interceptados en el barrio Oeste II, y los investigadores creen que podrían estar vinculados a grupos delictivos que operan en la zona.
Las primeras hipótesis apuntan a que el crimen podría tratarse de un ajuste de cuentas, aunque no se descartan otras líneas de investigación. La Unidad Fiscal de Homicidios I, a cargo de Pedro Gallo, trabaja en la recolección de pruebas para determinar el móvil del ataque y la identidad de los responsables.
Para esclarecer el crimen, los investigadores analizan cámaras de seguridad ubicadas cerca del lugar del ataque. Buscan reconstruir la escena y determinar si hubo más personas involucradas en el hecho.
Además, se están tomando testimonios de testigos y allegados a la víctima para conocer si Delgado había recibido amenazas previas o estaba envuelto en algún conflicto reciente. También se evalúa si los detenidos tienen antecedentes penales o si pertenecen a una organización criminal.
La violencia en Tucumán sigue cobrando vidas, y este nuevo crimen refleja la urgencia de reforzar la seguridad en barrios donde los ataques armados ya no son una excepción, sino una peligrosa rutina.