"Callate la boca, no cuentes nada", fue la advertencia del hombre, quien luego amenazó con tomar represalias hacia su familia, de acuerdo con su relato.
Apenas se enteró, la mujer policía se terminó de duchar y salió enfurecida a buscar a Larramendia González, quien vivía a media cuadra. Intentó prender fuego su casa, prefabricada, muy precaria, pero su mamá lo apagó rápidamente.
En eso estaba cuando apareció el acusado. Hubo un intercambio verbal hasta que Carrizo sacó su pistola reglamentaria. Se oyeron entre tres y cuatro detonaciones: el obrero atinó a correr, pero cayó muerto a 30 metros de su propiedad con tres impactos de bala, uno de ellos en la cabeza.
Tras el crimen, la agente escapó. Con la intervención de la fiscal Gabriela Mateos, de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N° 3 descentralizada en Berazategui, se hizo un allanamiento en la casa de la homicida. Se secuestraron proyectiles 9 milímetros, vainas y plomos deformados. Un auto que estaba estacionado recibió también un impacto.
Carrizo, que era ex pareja de otro policía, finalmente fue detenida. Se negó a declarar y actualmente se encuentra alojada en la Comisaría de la Mujer. Le incautaron su arma para someterla a pericias.
Zunilda es la mayor de los tres hijos de Larramendia González (los otros dos son varones). "En nuestra última conversación me dijo que estaba bien, que no necesitaba nada, que no me preocupe. Se había operado del apéndice hacía un mes", dijo