Pablo Parra, el joven que fue la última persona en ver con vida a Agustina Fernández, fue este viernes formalmente acusado por el brutal femicidio de la estudiante de Medicina ocurrido en julio en la cuidad de Cipolleti, provincia de Río Negro.

Agustina Fernández fue atacada a golpes el 2 de julio. Foto: archivo
Pablo Parra, el joven que fue la última persona en ver con vida a Agustina Fernández, fue este viernes formalmente acusado por el brutal femicidio de la estudiante de Medicina ocurrido en julio en la cuidad de Cipolleti, provincia de Río Negro.
En una larga audiencia vía teleconferencia, la Fiscalía afirmó hoy que "hay pruebas contundentes" para acusar a Pablo Parra por femicidio de Agustina Fernández agravado por alevosía. En este marco, pidió seis meses de prisión preventiva y, junto a la querella, presentó las evidencias reunidas por los peritos y el equipo de investigaciones.
Según consignó el diario La Mañana de Cipolletti, el fiscal Martín Pezzetta dio detalles del caso y afirmó: “Ellos tenían una relación de amistad y tuvieron relaciones sexuales. Parra quería un noviazgo, pero ella no”.
De acuerdo al funcionario judicial, Parra le regaló un anillo de compromiso e hizo reservas para viajar juntos a San Martín de los Andes, pero ella tenía pasajes para viajar a Santa Rosa.
"Él tenía una obsesión con ella", afirmó Pezzeta sobre el testimonio de dos amigas de la joven que cursaban junto a ella en la facultad.
En ese marco, el fiscal reveló, además, que Agustina mantuvo por entonces un encuentro con otro joven. Y el día del crimen, el acusado "le manda mensajes y la espera en la puerta del complejo", donde la invita a cenar y se asegura que fuera a su departamento.
De acuerdo a la reconstrucción preliminar, las puertas del complejo y el departamento del acusado no estaban forzadas y se pudo descartar a todos los visitantes que habían estado en el edificio.
"No se encontraron huellas de otras personas y el único rastro de calzado detectado en la mesa -que se usó para trepar el muro y entrar por el patio- es de Pablo Parra", argumentó Pezzetta.
Por otro lado, el funcionario mencionó que en el alambrado se encontró una tela azul con ADN de Parra. "La evidencia científica que en las puertas de acceso no hay rastros de una tercera persona y en el movimiento de ingreso por el patio hay rastros de Parra", expresó.
Otro de los indicios que llamó la atención de los investigadores es que "los celulares de Agustina Fernández y Pablo Parra se apagaron de forma inmediata y en simultáneo dentro del departamento del acusado".
En este marco, la teoría de la Fiscalía consideró que Parra la sujetó, la tiró al piso y le golpeó dos veces la cabeza contra un mueble y también en la cara. Además, describió que la joven presentaba lesiones defensivas.
En tanto, el abogado defensor de Parra, Juan Manuel Coto, no hizo objeciones a las pruebas expuestas ni a la formulación de cargos, pero advirtió que se debe a que asumió la defensa el jueves. Además, dijo que la teoría de defensa "es totalmente distinta".
Tras la presentación, la jueza Agustina Bagniole decidió imponer la prisión preventiva y consideró que "seis meses es un plazo razonable" como una situación excepcional, ya que el plazo de investigación es de cuatro meses.
Agustina Fernández fue atacada a golpes el 2 de julio mientras se preparaba para cenar en el departamento de un amigo, en la planta baja de un complejo de viviendas de la ciudad rionegrina de Cipolletti. A más de cinco meses de su asesinato, el caso es todavía un misterio.
Esa noche, la joven de 19 años, estudiante de Medicina y oriunda de La Pampa, había acordado comer con Pablo Parra, su vecino y dueño de la vivienda donde se juntaron. Cerca de las 19.30, el joven salió del lugar.
Compró helado y cervezas, y al regresar pidió ayuda a sus vecinos: Agustina Fernández se encontraba en el piso convulsionando.
Murió días después en el hospital local debido a un "traumatismo encéfalo craneano" por los golpes que había recibido.
Lo que ocurrió con la adolescente antes y durante las horas que permaneció en el lugar es un enigma.