Muerte y misterio

Dudas y misterio por el crimen de Agustina Fernández: un identikit y la figura del amigo, bajo sospecha

A tres semanas del ataque, la familia de la estudiante señala al joven que la encontró casi sin vida. Agustina Fernández fue asesinada a principios de julio en Cipolletti. Hasta el momento, no hay rastros del agresor.
Ayelén Bonino
por Ayelén Bonino |
Crimen de Agustina Fernández en Cipolletti. La joven tenía 19 años. 

Crimen de Agustina Fernández en Cipolletti. La joven tenía 19 años. 

Agustina Fernández fue atacada a golpes el 2 de julio mientras se preparaba para cenar en el departamento de un amigo, en la planta baja de un complejo de viviendas de la ciudad rionegrina de Cipolletti. A más de 20 días de su asesinato, el caso es todavía un misterio.

Esa noche, la joven de 19 años, estudiante de Medicina y oriunda de La Pampa, había acordado comer con Pablo Parra, su vecino y dueño de la vivienda donde se juntaron. Cerca de las 19.30, el joven salió del lugar. Compró helado y cervezas, y al regresar pidió ayuda a sus vecinos: Agustina Fernández se encontraba en el piso convulsionando. Murió días después en el hospital local debido a un "traumatismo encéfalo craneano" por los golpes que había recibido.

Lo que ocurrió con la adolescente antes y durante las horas que permaneció en el lugar es un enigma. Para los investigadores, la principal hipótesis es la del robo de una persona que entró por la parte trasera de la propiedad. En rigor, Parra declaró ante la Justicia que del departamento faltaban tanto su teléfono como el de Agustina, un juego de llaves, mil dólares, un rosario y ropa.

Sin embargo, la familia de la víctima no confía en esta línea de la investigación. “Creo que fue alguien a quien ella le conocía el rostro. Eso te lo puedo decir como mamá porque lo siento. Ella reconoció a alguien y por eso tanto daño. Porque a ella le sacaron un celular y también su vida”, argumenta Silvana Capello, madre de Agustina, en diálogo con A24.com.

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“Ella no se pudo defender. Por eso, creo que actuó más de una persona. Acá hubo un cómplice”, agrega. En este marco, la familia decidió presentarse en la causa como querellante con el patrocinio de un letrado para impulsar la figura de femicidio. "Pusimos un abogado para que se indague e interrogue por ese lado", detalla Silvana.

Una de las principales críticas de la familia apunta contra la investigación en los primeros días de la causa. Con respecto al amigo de la joven, la madre de Agustina asegura que al rol del joven no se le dio la relevancia que merecía. “La última persona que la vio y la encontró fue él y, por lo que pregunté, no se lo demoró”, señala.

“Hay cosas que yo, como ser humano y como madre, pregunté: si habían dejado apartado el auto (de Parra); si se habían quedado con la ropa de él; si lo tuvieron demorado las primeras 10 horas. Siento que hubo un cierto apañamiento. Me parece que se perdieron pruebas”, recalca.

Misterio por el crimen de Agustina Fernández en Cipolletti: qué contó su amigo, Pablo Parra

Pablo Parra relató que esa noche él salió de su casa alrededor de las 19.20, cuando Agustina ya se encontraba en su domicilio. "Ella iba a hacer la ensalada, le dije que entrara, que yo iba a comprar unas cosas y que volvía enseguida", afirmó a la prensa local.

"Vine a lo de mi viejo a dejar una parrilla, estuve hablando con ellos y después me fui directamente a la heladería, cerca de las ocho de la noche. Después me dirigí hacia mi domicilio y estacioné afuera. A la vuelta hay una despensa en la que compré dos cervezas y me puse a hablar con el dueño", agregó.

De acuerdo con su testimonio, demoró una hora como máximo hasta que regresó a su vivienda y advirtió que la luz de su departamento "estaba apagada". Al abrir la puerta encontró a Agustina "tirada en el piso", estaba "como temblando, convulsionando", y al dirigirse a la habitación encendió la luz y vio que estaba "toda revuelta".

Luego, el joven vio su tender de ropa tirado en un patio interno, y al trepar a un muro perimetral que da a una obra en construcción vio "una escalera parada".

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Según pudo saber A24.com, aunque los investigadores recibieron 21 testimoniales durante los primeros días y recabaron 200 horas de imágenes de cámaras de seguridad, hasta el momento ninguna de las pruebas llegó a vincular a Pablo Parra ni a ninguna otra persona con el hecho, aunque todavía se aguardan más resultados.

Una de las últimas medidas incluyó un identikit de un joven que habría sido visto en la zona en el momento del ataque, aunque hasta ahora no hubo resultados positivos.

"No me cierra que estén buscando a esta otra persona. Cuando empiezan a tomar los testimonios, nombran a un sujeto o un auto raro. Alguien de un comercio vio a esa persona en ese horario y lo describió perfectamente, que es lo que a mí no me convence", afirma Silvana.

Mientras tanto, su familia reclama justicia y se prepara para viajar otra vez desde La Pampa, donde viven, a Cipolletti. "No me quiero resignar. Todos los días me levanto con ganas de tener una respuesta y siento que no nos están tomando en serio. Tengo que tener fe, lo peor se lo llevó Agustina. Los que quedamos acá, lo único que buscamos es justicia, y si yo como argentina no puedo pedir justicia, nada me sirve", concluye la mamá de Agustina.

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