Sin embargo, el desenlace fue otro: el 25 de noviembre de 2020, tras apenas 14 días en esa propiedad, Maradona murió en medio de un cuadro que, según reconstruyen los investigadores, se fue agravando con el paso de los días.
Personas cercanas al entorno del exfutbolista aseguraron que la vivienda había sido alquilada como una solución provisoria. Incluso, se evaluaban otras alternativas a futuro, como un eventual traslado o incluso un viaje al exterior.
El contrato de alquiler fue firmado por Jana Maradona y contemplaba una estadía hasta fines de enero de 2021. Por esos tres meses se abonaron 16 mil dólares por adelantado. La idea era que, una vez estabilizado, pudiera mudarse nuevamente o definir otro destino acorde a su recuperación.
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Crecen las dudas sobre si el lugar estaba apto para la internación domiciliaria.
Cómo eran los últimos días de Maradona
El ex jugador pasó la mayor parte del tiempo en un playroom acondicionado en la planta baja. Allí se instaló una cama de dos plazas, un inodoro ortopédico para evitar desplazamientos, un sillón masajeador y una televisión de gran tamaño. Desde ese espacio tenía vista a un lago dentro del barrio privado.
En la planta alta había cuatro habitaciones destinadas a sus allegados, entre ellos su sobrino y asistentes que lo acompañaron durante las dos semanas que permaneció en la casa.
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El contrato de alquiler fue firmado por Jana Maradona.
Otro de los espacios que más utilizaba era la galería, donde recibía atención de su kinesiólogo, tomaba mate y compartía momentos con su entorno.
Un cuadro complejo y bajo la lupa judicial
Los testimonios y las imágenes conocidas en el juicio refuerzan la hipótesis de que Maradona atravesaba un estado delicado: cursaba una recuperación postoperatoria, un cuadro depresivo y un proceso de desintoxicación por consumo problemático de alcohol.
En ese contexto, las condiciones de su internación domiciliaria quedaron en el centro de la escena judicial. La investigación busca determinar si hubo negligencia en el cuidado del exfutbolista durante esos días críticos.
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Salieron a la luz nuevas imágenes de la casa ubicada en el barrio privado San Andrés.
El juicio, que volvió a foja cero tras la anulación del proceso anterior, promete avanzar sobre uno de los interrogantes más sensibles: qué pasó en esas dos semanas que terminaron con la muerte de uno de los mayores ídolos de la historia del deporte argentino.