Los detenidos son un joven de 16 años y sus padres, quienes fueron identificados como R. D. P., un docente de Educación Especial, y una mujer de iniciales P. A. R.
La investigación se disparó tras un correo electrónico de un organismo especializado estadounidense que detectó la creación y tráfico de material de abuso sexual infantil (MASI) desde una IP localizada en la capital santiagueña.
Durante un allanamiento que se extendió por siete horas, los peritos no solo secuestraron celulares y computadoras, sino que lograron identificar el lugar exacto donde dos nenas de 4 y 5 años fueron vulneradas y grabadas.
Además, se incautaron prendas de vestir que serían clave para identificar a las víctimas mediante cotejos de ADN.
Frente a esto, el adolescente fue imputado por los delitos de tenencia, producción y distribución de material de abuso sexual infantil, además de abuso sexual con acceso carnal y corrupción de menores.
En el caso de sus padres, fueron acusados de tenencia con fines de distribución, producción y distribución de material de abuso sexual infantil, así como de corrupción de menores.
Ritos umbanda: ¿La pantalla del abuso?
Uno de los puntos más oscuros del caso radica en las actividades sociales de la familia. Los investigadores descubrieron que en el domicilio se realizaban reuniones de la religión umbanda.
La hipótesis principal: mientras los adultos participaban de los rituales y ceremonias, el adolescente habría aprovechado esos momentos para someter a las menores.
Actualmente, la causa se encuentra bajo secreto de sumario. Se espera que en las próximas horas se cite a otros integrantes de la comunidad religiosa para determinar si existen más víctimas o si hubo complicidad por parte de terceros en esta red de horror local.