Chris Watts, el esposo preocupado… que no derramó una lágrima
Cuando la policía inició la investigación, Chris Watts habló en televisión nacional, suplicando por la aparición de su familia. Su actitud impasible, sin muestras de angustia, despertó sospechas. Pero la clave del caso estaba en una cámara de seguridad.
Un vecino tenía un sistema de vigilancia que captó el momento en que Shanann llegaba a su casa aquella madrugada. Sin embargo, en ningún momento se la vio salir, ni a ella ni a sus hijas. Esta prueba fue determinante.
Cuando los investigadores confrontaron a Chris Watts con este hecho, su primera reacción fue llamarlo "extraño". Pero, incapaz de sostener la mentira, finalmente confesó: él había matado a su esposa.
Un asesinato meticulosamente planeado
Al principio, Watts intentó deslindar responsabilidad con una versión absurda: aseguró que tras confesarle su infidelidad, Shanann habría asesinado a sus hijas y que él, en un arranque de furia, la mató como represalia.
Pero pronto la verdad salió a la luz. Fue él quien asesinó a las tres.
Tras cometer los crímenes, Chris Watts trasladó los cuerpos al sitio de trabajo de su empresa, Anadarko Petroleum. Allí, arrojó los cuerpos de Bella y Celeste en tanques de petróleo y enterró a Shanann en una fosa cercana.
El mismo día de su arresto, fue despedido de la compañía.
La condena de Chris Watts: cinco cadenas perpetuas y ningún futuro
El 6 de noviembre de 2018, Chris Watts se declaró culpable de los asesinatos para evitar la pena de muerte. La justicia fue implacable:
- Cinco cadenas perpetuas, tres consecutivas y dos simultáneas, sin posibilidad de libertad condicional.
- 48 años adicionales por la interrupción ilegal del embarazo de Shanann.
- 36 años más por manipulación de cuerpos humanos fallecidos.
Una mente perturbadora: las confesiones de un asesino
El caso de Chris Watts desconcertó incluso a los expertos. Según la experfiladora del FBI Candice DeLong, "los aniquiladores familiares suelen suicidarse tras cometer los crímenes", algo que Watts consideró, pero decidió no hacer.
Condenado de por vida, el asesino ha revelado detalles escalofriantes en entrevistas. En una conversación con Daily Mail, recordó un momento perturbador: "Lo que más recuerdo es su cara completamente negra con mechas de rímel", refiriéndose a Shanann en sus últimos instantes.
Además, admitió su verdadero motivo: "Sabía que si ella seguía con vida, impediría que estuviera con Nikki", su amante.
Pese a todo, en otra entrevista expresó su conflicto interno: "Amaba a Nikki como nunca amé a nadie, pero también amaba a Shanann… aunque sabía que no era mi alma gemela."
La rutina de Chris Watts en prisión: un infierno que él mismo creó
Con el paso de los años, Chris Watts enfrenta un destino monótono y sin escapatoria. Según NZ Herald, un contacto cercano al asesino reveló que "nada cambia en su vida. Cada día es igual al anterior".
En la revista People, fuentes señalaron que Watts no deja de pensar en lo que hizo: "Vive en el infierno que él mismo creó."
Su historia ha sido documentada en múltiples reportajes y documentales, entre ellos "American Murder: The Family Next Door", de Netflix, que mostró imágenes reales de la investigación y su confesión.
Un caso que estremeció al mundo
El asesinato de Shanann Watts y sus hijas no solo conmovió a Estados Unidos, sino que se convirtió en un símbolo de los crímenes familiares más atroces. La frialdad de Chris Watts, su intento de engañar a la opinión pública y la brutalidad de su crimen siguen impactando a quienes conocen su historia.
Hoy, sin posibilidad de libertad condicional, Chris Watts enfrenta la peor de las condenas: vivir con el peso de sus propios actos.