“Gracias a Dios no le pegaron a mi hijo”, sostuvo el hombre que dijo “sentir un dolor muy profundo” por lo que atravesó. “Yo soy de Matanza y quiero morir en Matanza, no tengo por qué irme porque alguien no hace su trabajo”, indicó.
A su vez sostuvo: “Cuando me di cuenta de que me estaban siguiendo, aceleré a muy alta velocidad, les saqué una buena diferencia”, recordó el hombre. Luego comenzó a frenar cuando vio lo que creía que era un patrullero salir de un barrio privado. “Ahí es donde ellos me alcanzan y directamente me pegan un tiro”.
“El revólver venía para todos lados moviéndose, ese disparo podría haber sido para mi hijo y eso es lo que más me duele”, sostuvo. Según dijo, los delincuentes le apuntaron a la altura del pecho y le gritaron que frene. “Iba en el medio luchando ahí entre las motos, entre el pasto y la banquina, logré frenarla. Entonces yo trato de agarrar a mi hijo, cruzamos el guardarrail y ahí es donde estos muchachos me empiezan a sacar el casco a mí, a mi hijo”, dijo.
La justicia investiga los hechos
Como Bazán había puesto una traba, los ladrones no lograban poner en marcha la moto, entonces lo levantaron del piso y lo obligaron a hacerla andar. El hombre habló de una “cacería”. “Lo único que quería era que se termine, que se vayan. Poder abrazar a mi hijo e irme a casa”, afirmó.
Sobre los ladrones, afirmó que “se creen ganadores y son unos simples muchachos que no saben nada de la vida”. “Es doloroso, pero tenemos que seguir luchando, seguir adelante, trabajar”, afirmó.
La UFI N° 2 de Cañuelas está a cargo de la investigación del caso. Además, el Grupo Táctico Operativo (GTO) de la policía local se encuentra trabajando intensamente para identificar a los autores del hecho y llevarlos ante la justicia.