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Cosme Iribarren acusó a Micaela Alejandra Garrido, cabo de la PFA, por desvalijar a un hombre en Villa La Ñata.
Descubrieron su condición de policía, además del lugar donde se desempeñaba: la comisaría de la terminal de micros de Retiro. Entonces, Iribarren pidió su arresto y el subcomisario de la Federal a cargo de esa dependencia fue notificado.
La PFA la separó de sus funciones
Allí, detuvieron a Garrido, en un operativo conjunto entre la Federal y la Policía Bonaerense e incautaron su celular a fines de enero último.
La presunta viuda negra continúa detenida en la Unidad N°59, el penal de Merlo del Servicio Penitenciario Bonaerense. La PFA la separó de sus funciones y la colocó en estado de situación pasiva. Según sus registros comerciales, cobró sus aportes, al menos, hasta el mes pasado.