Según trascendió, en la etapa de instrucción, el fiscal Juan Pablo Tahtagian determinó luego de cenar juntos y tras mantener una discusión, el hijo "le propinó varios golpes en distintas partes del cuerpo que lo llevó a un daño neurológico severo debido al politraumatismo que le provocó su deceso minutos más tardes".
El joven fue la persona que llamó al 911 ya que supuestamente su padre no respondía a los llamados y él se acercó al lugar. Según sus dichos, la puerta de ingreso estaba abierta y al entrar al inmueble vio manchas de sangre en la cocina hasta que lo encontró sin signos vitales sobre la cama que estaba en el dormitorio.
En tanto el hijo trató de desviar la investigación al comentarle que al personal médico que constató el deceso que Martínez era "una persona que consumía habitualmente grandes cantidades de alcohol, poseyendo desde hace varios años problemas de presión".
No obstante, dos días después el joven declaró ante la Policía que tras cenar con su padre y de haber tomado bebidas alcohólicas, ambos comenzaron una discusión hasta que se tomaron a golpes de puño.
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La pelea con el padre fue porque no le dio el dinero del IFE
Martínez hijo aseguró que en un momento dado Ricardo intentó clavarle un pedazo de madera, por lo que nuevamente se trenzaron en lucha y el hombre cayó al suelo, momento en el cual Luis se fue corriendo de la casa.
Siempre según su versión, recién al día siguiente fue a la casa de su padre, a quien encontró fallecido.
Pero un hermano de la víctima que tenía "dudas" sobre la muerte de Ricardo, solicitó la intervención judicial en una causa que comenzó a ser investigada como "averiguación causales de muerte".
Las cámaras de seguridad del barrio registraron que un hombre a bordo de una moto oscura arribó al lugar a las 21.25 del 10 de julio y se retiró a las 3.32 de la madrugada siguiente.
Los investigadores sospechan que el crimen ocurrió porque el hombre no le dio el dinero que había cobrado del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE), implementado durante la pandemia por el Gobierno Nacional.
Este joven ya había sido condenado en octubre de 2016 por el Tribunal Oral de Menores (TOM) 2 de la Capital Federal a 8 años de cárcel y su pareja a 4 años como coautor del "homicidio agravado por el vínculo" de su hijo. En ese caso, como tenían menos de 18 años al momento del hecho, no les correspondió la perpetua.