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(Guillermo Llamos)
Foto: Guillermo Llamos
Qué es el UFC
¿Quién gana si combaten un boxeador y un luchador de muay thay? ¿Y entre un judoca y un peleador de jiu-jitsu? ¿Qué arte marcial es la más efectiva? Todas esas preguntas comenzaron a responderse en 1993, cuando en Denver, Colorado, tuvo lugar el primer evento de UFC (Ultimate Fighting Championship), la mayor empresa de artes marciales mixtas (MMA) del mundo.
Con el paso del tiempo, UFC se desarrolló y como una bola de nieve –o de fuego– que crece se fue comiendo y fue absorbiendo a otras empresas que se perfilaban como potenciales competidoras. Lo mismo pasó con sus protagonistas: ya no se trataba de un especialista de un arte marcial puntual que conseguía imponerse sobre los demás, sino de luchadores que adoptaban las técnicas más eficaces de cada disciplina para transformarse en un peleador cada vez más completo. Se trata de una disciplina que combina casi todos los estilos de contacto, que permite tanto la lucha en pie(striking) como la lucha en el suelo (grappling).
Cómo se juega
Los combates se desarrollan en una “jaula”, una estructura octogonal con paredes de metal alambrado que tiene un diámetro de 32 pies (9,8 metros). Los luchadores pelean el torso desnudo y descalzos. Usan guantillas (guantes con los dedos al descubierto) y pantalón corto o calza.
Las peleas se realizan a tres o cinco asaltos (tres para los combates regulares, cinco para las estelares o por algún título) de cinco minutos cada uno, con uno de descanso. Como sucede en el boxeo, se puede ganar por nocaut, nocaut técnico o decisión arbitral. La diferencia está en la chance de imponerse por sumisión, o sea, que en uno de los rivales palmee el suelo o al oponente en señal de rendición cuando, por ejemplo, está siendo estrangulado.
¿Qué se puede hacer? Probemos con un decálogo (y un poquito más) de lo que no se puede hacer: morder, presionar los ojos, introducir los dedos en cualquier orificio del oponente, patear o pisar la cabeza o cuello cuando el rival está en el suelo, dar cabezazos, agarrar del pelo, torcer articulaciones pequeñas, atacar a la nuca o a la columna vertebral, golpear la garganta o agarrar la tráquea, golpear con la punta del codo en sentido descendente, arañar o pellizcar, intentar fracturar intencionalmente, pegar rodillazos en la cabeza cuando el rival está en el piso.