El kirchnerismo ya había dejado todos en problemas en diciembre de 2015. Pero Cambiemos se encargó de profundizarlo. ¿Por qué termina siendo un fracaso? Porque hicieron todo al réves de lo que prometieron. Convirtieron un mal sueño en una pesadilla. Convirtieron un incendio en un volcán en erupción.
Le quiero contar a todo aquel que nunca estuvo en la Argentina lo triste que es vivir en mi país. No sabemos lo que pasa con nuestra plata en los bancos (tenemos miedo que el gobierno de turno nos confisque los ahorros). No sabemos cuánto valen las cosas (porque todos los meses suben entre 5 y 6% más). El Banco Central nos da una letras que rinden 85% anual para que no compremos dólares y después el gobierno te dice que no te las puede pagar. Un mismo producto puede valer $50 en un supermercado y $100 en otros que está enfrente. Tenemos miedo que el gobierno elegido democráticamente por la gente no complete su mandato. Lo normal es insultar al presidente. Y en un partido de fútbol no hay hinchada visitante porque nos matamos entre nosotros.
Mi país se llama Argentina y creeme que yo lo amo profundamente. No me quiero ir porque cuando me voy de vacaciones dos semanas, lo único que quiero es volver para encontrarme con mi familia, con mis amigos, con mi asado, con mi barrio, con mi dulce de leche, con mi River, con mi Boca, con mis alfajores, con mi café. Pero creeme lo que te digo, cada día que pasa confirmo que este hermoso y querido país no tiene solución. Me duele mucho, pero Argentina, mi país, ha vuelto a morir.