Ni Horacio Rodriguez Larreta, ni María Eugenia Vidal lograron ese privielegio. Ni siquiera cosecharon algún convite en el discurso.
La gobernadora, que padece cuesta arriba, se limitó a tirar besos desde un costado del estrado principal. Más tarde, en el programa de Mirtha Legrand, explicó: "entre por el medio y no pude avanzar mas, yo quería vivirlo entre la gente".
Es el nuevo mapa de ¿Juntos? por el cambio.
Luego del 28 de octubre, si se confirma la tendencia electoral que favorece a Alberto Fernández, en Juntos por el Cambio habrá pases de factura y acusaciones cruzadas. Nadie sale en un trencito de la alegría de una derrota electoral.
Pero los gestos emitidos ayer permiten suponer que el macrismo sin Macri es algo que, al menos por ahora, no aparece en el Tarot de la política argentina.
El actual Presidente está dispuesto a seguir en política. ¿Habrá alguna astilla del mismo palo que se atreva a desafiarlo?
Así las cosas, los rumores empiezan a hablar de una candidatura de Macri para dentro de dos años y algunos ya empezaron a apostar por una profundización de “la línea republicana”.
En ese sentido, dicen, Macri está tentado con regar su zigzagueante alianza con Elisa Carrió, digan lo que digan sus otros socios políticos. Sobre todo, el caso de que lo acechen las causas judiciales.
Los bien pensados deslizan que, interiormente, Macri presume que el kirchenerismo va a ser un factor dominante en el eventual gobierno de Alberto y que eso lo terminará fortaleciendo. Los otros sostienen que en realidad ya está pensando en ir en ir en busca de fueros.
Pero parece claro que Macri, entusiasmado con su ultima gira a lo largo de todo el país, no está dispuesto a dejar vacante su lugar en el espacio que fundó ni a pasar definitivamente a cuarteles de invierno.