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El anuncio del Gabinete: cómo condujeron los últimos presidentes a sus equipos y qué puede hacer Alberto

por Stella Gárnica / a24.com | 06 de diciembre de 2019 - 06:29
El anuncio del Gabinete: cómo condujeron los últimos presidentes a sus equipos y qué puede hacer Alberto

Finalmente, en medio de un fuerte hermetismo, el presidente electo Alberto Fernández anunció este viernes los nombres de quienes integrarán su gabinete nacional a partir del martes 10 cuando les tome juramento en un acto en el Museo de la Casa Rosada.

El primer gabinete de un presidente es su carta de presentación y deja entrever qué impronta le dará a su gobierno. Alberto anticipó que su estilo busca un camino intermedio entre Raúl Alfonsín y Néstor Kirchner.

Al mejor estilo de quien dice fue su maestro, Néstor Kirchner, Alberto mantuvo la incógnita de los nombres hasta último momento y generó fuertes expectativas sobre el estilo de conducción y la forma en que ejercerá el poder ante un gabinete de ministros en el que estarán representados los distintos sectores de la alianza que lo llevó a la Casa Rosada.

Todos los presidentes, desde el retorno de la democracia en 1983 marcaron su propia impronta a la hora de conducir el gabinete. Alberto deberá diseñar el suyo, con las expectativas de demostrar un equilibrio de fuerzas que integran el Frente de Todos, pero también cierta independencia de Cristina.

Desde Raúl Alfonsín, pasando por Carlos Menem y hasta Fernando De la Rúa y Eduardo Duhalde, la mayoría de los presidentes ejercieron el poder político de manera tradicional. Llegaron como los ganadores de la elección y reunían a su equipo de ministros al menos una vez a la semana, para coordinar las políticas pero también para mantener cierta cohesión entre los distintos funcionarios.

solía reunir a sus ministros en Casa Rosada, con un sistema aceitado de comunicación con la prensa en los albores de la democracia, y la necesidad de informar cada movimiento del Gobierno. Llevaba una fuerte impronta política del líder carismático que le hablaba a la población con fuertes discursos políticos y sociales, por sobre la economía.

prefería reunir a sus ministros una vez por semana, preferentemente los jueves en la quinta presidencial de Olivos, donde llegó a construir una sala de prensa para las habituales conferencias post gabinete, que iban acompañadas por pizzas para los trabajadores de prensa.

En su segundo mandato, Menem cambió el estilo con la reforma constitucional de 1994, que incorporó la figura del Jefe de Gabinete, delegó más poder en su hasta ese momento secretario general de la Presidencia, Eduardo Bauzá, en un gabinete multicolor que en que el peronismo más ortodoxo se terminó corriendo hacia el neoliberalismo con dirigentes de la Ucede y el economista Domingo Cavallo como súper ministro con casi total independencia de movimientos.

que arrancó con un gabinete de estrellas de la Alianza UCR-Frepaso que duró poco. Tras la ruptura con Carlos "Chacho" Alvarez por la polémica por presunta corrupción en el tratamiento de la reforma laboral, De la Rúa se cerró a un estilo de conducción más hermético, bajo perfil y estructurado en un puñado de funcionarios muy cercanos de un sector conservador del radicalismo y rodeados por sus propios hijos.

De la Rúa acostumbraba hacer reuniones grupales de gabinete generalmente los días jueves en la residencia de Olivos y delegaba la comunicación de cada área en los distintos ministros y secretarios. De los más salientes, comparte con Mauricio Macri al secretario de Medios Públicos, Hernán Lombardi.

tras la crisis de representación del 2001, asumió electo por la Asamblea Legislativa y reconstruyó la autoridad a través de una alianza parlamentaria entre los dos principales partidos políticos: el PJ y la UCR, sumando a su gabinete a dirigentes tradicionales del peronismo pero ejerciendo él la centralidad mediática y del poder.

Duhalde convocó a elecciones para legitimar la autoridad y eligió como su candidato a Néstor Kirchner, entonces gobernador de Santa Cruz con poco peso político a nivel nacional, creyendo que podría controlarlo desde el PJ. Pero dos años más tarde, sufrió el poder de la lapicera de su propio discípulo.

Alberto y el dilema del poder radial de Néstor y Cristina Kirchner

La tradición de reuniones habituales del equipo de Gabinete la rompió Néstor en 2003 y la continuó Cristina Kirchner en sus dos mandatos, de 2007 a 2015.

En la era Kirchnerista el poder fue ejercido en forma radial casi sin delegar, por el único líder que recibía en su despacho desde al intendente del pueblito más recóndido del interior, hasta al gobernador más poderoso. Por eso las reuniones de ministros del Gabinete perdieron sentido.

Cristina continuó ese estilo, aunque delegó el armado partidario y parlamentario primero en Néstor; y cuando falleció el ex presidente, solo aceptó la ayuda de su hijo Máximo Kirchner y su agrupación La Cámpora.

volvió a la práctica de las reuniones de Gabinete en 2015 con la estrategia de mostrar un estilo diametralmente opuesto al liderazgo K. Inauguró la ampliación de ministerios. De los tradicionales gabinetes en los años 80 y 90 que nunca superaron la docena, pasó a asumir con un organigrama de 22 ministerios, diversificados en subáreas que antes eran secretarías. Más tarde los reduciría a 11.

Pero Macri además de batir los récords de encabezar dos y hasta tres reuniones de gabinete por semana, sumaba además reuniones del presidente con todos los equipos técnicos de cada ministerio. Sin embargo, a ese aparente liderazgo abierto, contrastaba con una verticalidad casi absoluta a la hora de la toma de decisiones en manos del propio Macri y dos o tres de sus colaboradores más cercanos: Marcos Peña a la cabeza.

como ex jefe de Gabinete supo ejecutar las órdenes concentradas en sus antiguos jefes aunque su desafío ahora es mostrar su propia impronta, algo que según sus propias palabras, pretende un liderazgo de estilo más horizontal, con debates y grandes mesas de diálogo como el Consejo Económico y Social en la búsqueda de delegar en nuevas generaciones, al estilo alfonsinista.

Alberto apostó por una veintena de carteras y ya comenzó a correrse el velo de la incertidumbre de 4 meses de transición: ¿ejercerá el poder central en forma radial, como sus mentores Néstor y Cristina o un liderazgo más horizontal como prometió en las reuniones del Consejo Económico y Social?

¿Habrá reuniones en equipo para debatir dentro del gabinete o reuniones cerradas del Presidente con cada ministro? Según anticiparon cerca del presidente electo, el rol del jefe de gabinete, Santiago Cafiero, será hacer de filtro y coordinar esas tensiones internas.

Habrá que ver en los papeles como va a ser el "Estilo F" y cómo equilibra las tensiones entre el kirchnerismo duro y el peronismo clásico.

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