Momentos complicados
El Presidente intentó retomar la iniciativa al presentar la estatización de Vicentin. Buscó cambiar el eje de las discusiones, centrada en la pandemia y los efectos de la cuarentena. Pero el ímpetu no duró mucho y otros problemas saltaron a los primeros planos.
- La renegociación de la deuda pública se estancó; hay diferencias por 5 centavos por dólar del valor presente neto de la deuda con fondos influyentes.
- Los contagios de la pandemia del Covid-19 se agudizaron y alcanzaron a la dirigencia política. Hay temor al colapso del sistema de salud en un mes.
- La aerolínea Latam anunció que dejará de operar en el país. La señal es mala para futuras inversiones. Además de los efectos del Covid, la empresa aerocomercial sufrió la competencia agresiva de Aerolíneas Argentinas, subsidiada, la hostilidad de los sindicatos aeronáuticos y los ataques de La Cámpora, que siempre quiso desplazarla.
- Esta debacle aerocomercial podría preceder a una oleada de cierres y despidos en empresas de distintos rubros y tamaños, por obra de la recesión, la falta de competitividad, y de la destructiva pandemia.
- En el Congreso se complicó la eventual aprobación de la expropiación de Vicentin, especialmente en la Cámara de Diputados.
- Según pudo saber A24.com, Alberto Fernández y la vicepresidenta Cristina Kirchner imaginaron la expropiación de Vicentin como una reoxigenación para los productores agropecuarios exportadores y para la provincia de Santa Fe. Pero el rechazo más profundo llegó de esos productores y cooperativas y del gobernador de esa provincia, Omar Perotti.
Vicentin, en suspenso
El error de cálculo preocupa. Se preguntan en el Gobierno, seriamente, si los diputados cordobeses y santafecinos aprobarán el proyecto.
Los cordobeses responden a su gobernador, Juan Schiaretti, peronista que no integra el Frente de Todos. Los santafecinos son más autónomos respecto de Perotti: están más vinculados a La Cámpora o al kirchnerismo puro.
El Interbloque Federal, que preside Eduardo “Bali” Bucca y que tiene 11 diputados (lo integran el lavagnismo, los peronistas cordobeses y socialistas santafecinos), podría rechazar la expropiación.
Está por verse cómo votaría Unidad Federal, que cuenta con 8 bancas, liderado por José Luis Ramón. El Frente de Todos, con 119 diputados, necesita sí o sí del apoyo de algunos de estos habituales aliados para lograr 129 votos.
“Hoy la discusión en el Gobierno es si nos van a dar los números para la expropiación. En caso de que no den, tenemos que negociar una salida alternativa superadora”, confió por lo bajo a A24.com un funcionario de Alberto.
Es por eso que cobraron protagonismo los diputados del Interbloque Federal Luis Contigiani, socialista de Santa Fe, Alejandro “Topo” Rodríguez, Jorge Sarghini y Graciela Camaño. Impulsan un proyecto de ley de creación de una sociedad anónima de integración mixta con participación estatal.
En ello, hay un consenso con el bloque de Juntos por el Cambio, que tiene 116 bancas. Podrían formar mayoría. Las únicas diferencias por ahora consisten en que los macristas quieren una mínima o nula participación estatal; mientras que los lavagnistas la imaginan mayoritaria y con una acción de oro que impida la reventa a un gigante extranjero.
Hay negociaciones en marcha y conversaciones en varios sentidos. Fue sintomático que el Presidente haya machacado con insistencia anteanoche sobre una salida que evitaría la expropiación lisa y llana: “La expropiación no es un fin en sí mismo, sino una herramienta", dijo.
La clave la tendrá Gabriel Delgado, el interventor, a quien Alberto había imaginado como ministro de Agricultura y luego fue desplazado por un acuerdo con el gobernador Gildo Insfrán, de Formosa, para poner a Luis Basterra. Por Delgado pasan muchas conversaciones decisivas con el sector. Sin embargo, el reconocido dirigente agropecuario teme quedar atrapado entre las presiones cruzadas del albertismo y Cristina Kirchner.
El clima es denso en la provincia de Santa Fe. Ese fue uno de los factores, además del coronavirus, por el cual el Presidente suspendió su viaje a Rosario programado por el Día de la Bandera y los 200 años de la muerte del general Manuel Belgrano.
Está en juego, entre los productores, una pelea mayor que Vicentin: ven peligrar el valor de la propiedad privada, por los antecedentes de la crisis de 2008 (resolución 125) y la tendencia permanente del Gobierno por castigar al campo con más retenciones.
“Todos estos estos factores influyeron decisivamente para mandar al freezer el proyecto de ley de expropiación de Vicentin. Por eso, Alberto intentará recuperar la cruzada contra la pandemia, donde había sido desplazado por la pelea entre el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, y el jefe del gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta”, dijo una fuente del entorno albertista.
El sistema de Salud nacional no está saturado. Pero el Presidente teme, por los consejos de los infectólogos y de los ministros de Salud de Nación, provincia y Ciudad, que si se acelera el ritmo de contagios diarios -800 en la provincia y 500 en la Ciudad- las camas de terapia intensiva puedan resultar insuficientes en menos de un mes.
La vicepresidenta Cristina Kirchner es la abanderada más enfática de la cuarentena, aunque en público sólo hace declaraciones de las causas judiciales en las que está imputada y de las causas que quiere imputar al ex presidente Mauricio Macri. La expresidenta tuvo una conversación con la ministra de gobierno bonaerense, Teresa García, en la que le dijo: “Vos te quedás en tu casa y tenés todas las reuniones virtuales. Cuidate. No podemos contar muertos en bolsas”.
El Presidente tendrá que permanecer en Olivos el mayor tiempo posible y minimizar todos los contactos personales. Le encomendó al ministro de Transporte, Mario Meoni, a buscar una solución para que Latam no se vaya del país. Sería una pobre carta de presentación para su gobierno.
Alberto ayer dijo que “no me gusta que esto ocurra”, pero lo atribuyó a la pandemia como único factor. Sin embargo, los empresarios e industriales miran de cerca cómo será la salida de la cuarentena que imagina el Presidente. El gran desafío inmediato será la resolución del conflicto con la aerolínea chilena y con los acreedores privados porque una renegociación que termine en default sería el rayo que terminaría de fulminar las expectativas en medio de la tormenta perfecta.