Ayer, el presidente ya se pensaba como líder de la oposición. Lo digo porque en el medio de esta situación aparece otra vez lo destemplado de una de las fundadoras de Cambiemos: Elisa Carrió, entrando teatralmente a la Casa Rosada, y diciendo "me voy. La misión está cumplida, he salvado a la república, demos gracias a Dios". Habría que calmarnos. Lo digo con dolor porque tengo una gran admiración de otras épocas por la formación y por el coraje de Carrió.
También me parece que fue desentonado lo que, en lo personal he podido saber respecto de Matías Lammens y hoy se puede saber por otro funcionario: la mezquindad de hacer subir y no subir a algunas personas en el acto del Frente de Todos del domingo. A Lammens no lo dejaron reconocer la derrota, le facturaron que en campaña dijo “si Cristina hubiese sido candidata yo no iba como candidato a Jefe de Gobierno” y se lo hicieron pagar.
Si empezamos con estos sectarismos, no vamos bien. Inscribo lejos de esto el discurso de Axel Kicillof. Me parece que sigue haciendo campaña y ya está, ya es gobernador electo. Sigue reclamando y enojándose. Pero ya está. Me parece que los bonaerenses, como bien dijo él, están esperando una gestión y empezar a solucionar lo que deja María Eugenia Vidal.
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Alberto Fernández y Mauricio Macri acordando la transición.
Alberto Fernández y Mauricio Macri acordando la transición.
Hoy termina Precios Esenciales y no tenemos novedades, estos son temas que hay que abordar rápidamente.
Ahora, desde el punto de vista político, celebro que se hayan encontrado ambos presidentes. No hay otro caso en la historia. Lo repasamos: Menem y Alfonsín se encontraron para el Pacto de Olivos y acordaron adelantar el paso de mando seis meses antes de lo correspondiente; Luego vinieron Menem y De la Rúa; después vino la caída de De la Rúa y los cinco presidentes. De Néstor a Cristina fue fácil porque eran del mismo signo político. Cristina y Macri no se hablaron: ella no aceptó ir a darle la banda presidencial.
Me parece que en esta gestualidad, Alberto se ha puesto una medalla y el propio presidente también. Con tanto para decir, Macri actuó como lo que debe ser: un jefe de Estado y no como el candidato del PRO.